Gustavo Petro, mandatario de Colombia, es un personaje psicótico y maligno. En busca de protagonismo, por un alarmante déficit neuronal o por ebriedad, ha lanzado un feroz ataque contra el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
Ha dicho, en efecto, que «el fascismo avanza. Jamás le daré la mano a un nazi y a un hijo de nazi tampoco; son la muerte en ser humano», agregando que «en América vienen los vientos de la muerte”.
“Triste es que Pinochet tuvo que imponerse a la fuerza, pero más triste ahora es que los pueblos elijan su Pinochet: elegidos o no, son hijos de Hitler y Hitler mata a los pueblos. Atentos (sic) colombianos, vienen por nosotros y debemos resistir con la espada de Bolívar en alto».
Estoy convencido que si someten a Petro a la prueba de alcoholemia el resultado será devastador y el exceso de licor explicará sus iracundos y descocados comentarios.
No es inusual que esté en esa condición como han dado cuenta los medios de comunicación internacionales, especialmente cuando se ausentó varios días en Paris. El ex canciller Álvaro Leyva dijo sobre su desaparición en 2024 que «pude confirmar que usted tenía el problema de la drogadicción».
En el Perú, lo conocemos muy bien porque intervino en asunto de competencia interna y soberana de la nación, en defensa del ex mandatario Pedro Castillo, destituido y encarcelado por impulsar un fallido golpe de Estado.
Sin embargo, el ex guerrillero construyó la narrativa de que el profesor chotano fue cesado por «ser un profesor pobre, de la sierra», agregando que solicitará «al sistema interamericano de Derechos Humanos medidas cautelares», lo que no ha hecho, ni hará.
Antes – recordemos- sostuvo la infamia de que nuestra Policía le recordaba a las brigadas nazis, ofensa por la cual fue declarado persona non grata en el Congreso de la República, que además prohibió su ingreso al país, al mismo tiempo de que el Gobierno dispuso el retiro de nuestro embajador en Bogotá.
La ofensiva de Petro fue en respuesta a que la Policía restableció el orden público luego de los desmanes cometidos por turbas izquierdistas contra la entonces presidente Dina Boluarte; turbas que atacaron locales de la Fiscalía, del Poder Judicial y el aeropuerto de Ayacucho.
Petro, en su furia, no recuerda ni le importa que Colombia tenga un Acuerdo de Libre Comercio (ALC) con Chile y que integran la Alianza del Pacífico con Perú y México, además de un robusto intercambio comercial.
Por lo pronto, el gobierno chileno ha publicado una nota de protesta por sus infames declaraciones.