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OPINIÓN/ No voy en tren, voy en avión

NO ATRACO

por: Elmer Barrio de Mendoza

 

Asumiré qué el señor López sólo se ha equivocado. Esperemos que rectifique, cuanto más pronto mejor. Pero al mismo tiempo recordaré a mi abuela diciendo: “Piensa mal y acertarás”.

En una entrevista insólita y reciente, el titular del diezmo de las encuestas presidenciales, Rafael López Aliaga, lanzó un par de propuestas de gobierno, a cual peor. Voy a permitirme comentar una de ellas, pero primero debo reconocer al entrevistador, Augusto Peñaloza, más conocido como Tío Rockefeller, que se mostró atinado e incisivo.

El señor López Aliaga señaló que, de llegar al gobierno, haría un aeropuerto internacional en Oxapampa y propiciaría un vuelo directo Oxapampa-Frankfurt. El Tío Rockefeller se quedó patitieso y no pudo ocultar su estupefacción. Cualquiera en su lugar (con más de dos dedos de frente, por supuesto) se habría sentido igual. Sin duda López tiene más de dos dedos de frente pero debe ser la excepción que confirma la regla.

El autoapodado Porky quiso explicar su anuncio y sólo supo balbucir que el turismo sufre la paradoja del huevo y la gallina y afirmó que no se sabe si los flujos de visitantes son previos o posteriores al desarrollo de un destino debidamente dotado de infraestructura y servicios (no lo dijo tan bien pero no me incomoda traducirlo a lenguaje inteligible, total cada uno es dueño de sus límites y es bueno ser generoso).

En realidad, sí se sabe (el que no lo sabe es el señor López) y se sabe hace tiempo. Lo primero, se sabe que si no hay flujos pioneros que anuncian el interés por un destino o grupos más grandes que demandan una actividad determinada en cualquier espacio accesible y adecuado, es imposible que haya allí turismo después. Lo segundo es que, desde 1993,TNC identificó la falacia de “si lo construyes, vendrán”: invertir en infraestructura o facilidades no hará que los turistas vengan. Sin motivación real no hay turistas y sin turistas no hay turismo.

Aparentemente, lo que el señor López ha querido decir es que, como hay una importante colonia alemana en la selva central, muchos alemanes estarán dispuestos a inundar Oxapampa de visitas identitarias. Eso tendría que demostrarse y nadie lo ha hecho, menos que nadie el señor López, que enseña en la UNI no sé qué y no sé cómo.

López operaba en el Cusco el tren que lleva a Machu Picchu, el hotel Monasterio (cinco estrellas) en la ciudad y el Sanctuary Lodge en el mismo Machu Picchu. Para hacer eso, con el soporte de Orient Express/Belmond por si fuera poco, no se necesita nada más que asociarse con grandes capitales para explotar el más importante destino del Perú y uno de los más importantes del mundo.

A propósito, el 30 de diciembre se ha producido un choque frontal entre trenes de Inca Rail y Perú Rail (la empresa vinculada a López Aliaga) en la ruta a Machu Picchu, que ha dejado un maquinista de Inca Rail fallecido y un terrible saldo de turistas heridos , entre graves y leves y la ruta ha debido cerrarse por más de un día. Va claro que a Porky no siempre le va bien.

¿Cuáles son los intereses que representa el señor López? No estoy totalmente seguro, pero tendrá que evidenciarlos en campaña. Tanto en el Perú como en el extranjero, paraísos fiscales incluidos.

Pero volvamos a Oxapampa y a la selva central del Perú. En este espacio, que corresponde al menos a tres departamentos del Perú, la población total se aproxima al medio millón de personas y la población germanodescendiente a duras penas podría llegar a diez mil, muy concentrada en Pozuzo (Oxapampa). Suponer que esos diez mil volarán a Alemania una vez al año es muy necio. Por tanto, el avión de Porky regresaría vacío, cosa que está prohibida en las decisiones empresariales de la aviación comercial. Si con el tren (tanto en el Cusco como en Lima) no demostró ser un gran gestor, con el avión de Oxapampa a Frankfurt le irá peor.

Pero entonces, por qué el líder estancado de las encuestas propone una idea tan torpe. He revisado casos similares en la gestión pública y sólo he encontrado uno. No le va a gustar, pero qué puedo hacer.

La única experiencia comparativa es boliviana y corresponde a la gestión de Evo Morales que “construyó aeropuertos donde no aterrizan ni los suchas (o sea, gallinazos)”, según palabras de Iván Arias, ex ministro de Obras Públicas.

Chimoré en Cochabamba, Monteagudo en Chuquisaca o Copacabana en La Paz son tres ejemplos de aeropuertos inoperativos en los que se gastó mucho dinero con objeto oscuro.

Asumiré qué el señor López sólo se ha equivocado. Esperemos que rectifique, cuanto más pronto mejor. Pero al mismo tiempo recordaré a mi abuela diciendo: “Piensa mal y acertarás”.

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