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OPINIÓN/ Venezuela libre

Escribe: Francisco Diez Canseco 

 

Venezuela libre enfrenta ahora una etapa decisiva. El desafío inmediato es reconstruir el Estado de derecho, restablecer las libertades públicas, convocar elecciones libres y garantizar justicia

 

 

La caída de Nicolás Maduro en Venezuela se produjo como resultado directo de la acción armada ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Fue el colapso forzado de un régimen que había clausurado toda vía democrática y convertido al Estado venezolano en una estructura criminal, sostenida por la represión y el miedo.

Durante años, el madurismo chavista se sostuvo por elecciones fraudulentas, persecución a la oposición, censura y un Poder Judicial subordinado al Ejecutivo. El régimen anuló la separación de poderes y vació de contenido la soberanía popular. La protesta social fue reprimida violentamente y las Fuerzas Armadas fueron transformadas en instrumento político al servicio de una cúpula corrupta. Venezuela se convirtió en una oprobiosa dictadura.

La acción armada dispuesta por Trump ha puesto punto final a ese esquema. Fue una decisión extrema, pero consecuencia directa del cierre absoluto de salidas institucionales y del agravamiento de una crisis humanitaria que afectó a millones de personas. Con esta acción se desmontó el último sostén real de la dictadura: el control coercitivo del territorio y de las estructuras de poder.

El desastre económico fue el telón de fondo de este desenlace: la destrucción de la industria petrolera, el saqueo sistemático de los recursos públicos, la corrupción estructural y la incompetencia administrativa empujaron a Venezuela a una pobreza masiva. Millones de ciudadanos se vieron obligados a migrar, dejando un país devastado y fracturado socialmente. La riqueza nacional fue utilizada para sostener a una élite mientras la mayoría sobrevivía en la precariedad.

Las sanciones internacionales contribuyeron al aislamiento del régimen, pero fue la acción armada final la que selló su caída. Con ello se ha cerrado un ciclo prolongado de impunidad y abuso de poder que ha destruido las bases del Estado venezolano y profundizado la crisis regional.

Venezuela libre enfrenta ahora una etapa decisiva. El desafío inmediato es reconstruir el Estado de derecho, restablecer las libertades públicas, convocar elecciones libres y garantizar justicia. La reconciliación nacional exige verdad, responsabilidad y un nuevo pacto político que devuelva la legitimidad a las instituciones.

Con la salida del tirano, Venezuela inicia un camino complejo pero luminoso. Corresponde a los venezolanos recuperar su país y reconstruir la democracia sobre bases firmes, con el poder nuevamente al servicio del pueblo y no de una casta corrupta.

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