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OPINIÓN/ Ledezma: 2026, ¿el fin de la tiranía?

Escribe: Luis Gonzales Posada

Hay que persistir en la batalla de modo global, sin pausa ni tregua. En ese contexto, no se comprende por qué la OEA no convoca a una reunión extraordinaria para analizar el tema, con la participación del presidente electo Edmundo González y de la lideresa María Corina Machado.

En un artículo publicado en The New York Times, el diplomático norteamericano James Story, embajador en Venezuela del 2020 al 2023 y socio fundador del Global Frontier Advisors, denunció que el país llanero “ha sido tomado por un grupo de delincuentes que se hacen pasar por gobierno”, agregando que Maduro fomenta la migración (hay 8 millones en el exterior), el narcotráfico, la existencia de grupos armados ilegales en su frontera; cultiva relaciones con otros personajes autoritarios; es investigado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad e ignora los resultados electorales que, según observadores independientes, él perdió”.

Lo dicho por el diplomático estadounidense es dramáticamente cierto, pero todos los esfuerzos desplegados para que el sátrapa chavista abandone el poder han resultado infructuosos.

Los venezolanos realizaron gigantescas manifestaciones demandando libertad, democracia y respeto a los derechos humanos; la respuesta del régimen fue acrecentar la represión.

Los dos informes del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos denunciaron innumerables asesinatos, encarcelamientos y torturas de disidentes; lo mismo que la OEA y la Comunidad Europea, sin ningún resultado para frenar la barbarie.

El soporte político del chavismo es Cuba, que proporciona inteligencia y contrainteligencia para que Maduro continúe en el poder, a cambio de recibir petróleo. También gozan del respaldo diplomático de Irán, Rusia y China, en apoyo a su línea política antinorteamericana y por intereses económicos. El país llanero, en efecto, concentra el 17 % de las reservas petroleras, cifra que representa más de 30 000 millones de barriles de petróleo, cuatro veces más que Estados Unidos, además de disponer de 200 billones de pies cúbicos de gas, una de las mayores reservas del mundo.

¿Qué hacer, entonces, para extirpar ese tumor maligno? Por lo pronto, cercarlos y aislarlos de la comunidad internacional.

Una acertada medida fue que naves de EE. UU. abordaran buques petroleros en el mar Caribe y atacaran con drones veinte narcolanchas cargadas de cocaína. Pero, en contrapartida, resulta inconcebible que las democracias occidentales mantengan relaciones diplomáticas de primer nivel con un gobierno al que califican de ilegal.

Hay que persistir en la batalla de modo global, sin pausa ni tregua. En ese contexto, no se comprende por qué la OEA no convoca a una reunión extraordinaria para analizar el tema, con la participación del presidente electo Edmundo González y de la lideresa María Corina Machado.

El organismo hemisférico está constituido por 34 países miembros y 43 Estados observadores, cuenta con 900 empleados, oficinas en todas las naciones del hemisferio y un presupuesto anual cercano a 100 millones de dólares, el 50 % aportado por Washington.

Antonio Ledezma, el combativo exalcalde de Caracas, infatigable luchador contra la tiranía y con méritos suficientes para recibir el Nobel de la Paz, ha publicado un artículo titulado “Saldremos de esta”, donde dice que: “Durante más de 20 años los venezolanos hemos resistido. Resistido en las calles, en los hogares, en el exilio forzado, en el silencio impuesto y también en la palabra valiente. Hemos resistido dentro y fuera de Venezuela, pagando costos inmensos, pero sin renunciar jamás a la esperanza. Hoy puedo afirmarlo con serenidad y convicción: esa lucha no ha sido en vano. Ningún sacrificio ha sido estéril. Todo lo contrario. Cada protesta, cada preso político, cada familia separada, cada joven que se negó a claudicar, siembra. Y la siembra, cuando es honesta y perseverante, siempre germina.”

Ojalá que este 2026 termine un largo tiempo de oprobio, de crímenes y saqueo de fondos públicos en la patria del Libertador Bolívar.

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