DEL MATCH AL FRAUDE: Cuando el amor digital se convierte en una trampa
La combinación entre la exposición de datos personales y la confianza que se genera en las relaciones digitales ha dado lugar a un escenario ideal para fraudes cada vez más sofisticados, difíciles de detectar y con un fuerte impacto emocional y económico.
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La filtración de datos en apps de citas y el auge de las estafas románticas exponen una nueva cara del cibercrimen, cada vez más emocional y personalizada.
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Este riesgo quedó nuevamente en evidencia tras un reciente incidente de seguridad que afectó a Match Group, empresa matriz de plataformas como Tinder, Hinge y OkCupid.
Si bien la compañía informó que no se vieron comprometidas contraseñas, mensajes privados ni información financiera, la exposición de datos internos y de usuarios confirma que incluso información parcial puede ser suficiente para alimentar campañas de phishing, suplantación de identidad y estafas altamente dirigidas.
El contexto es preocupante, las estafas románticas continúan en aumento y se caracterizan por un patrón claro: perfiles falsos cuidadosamente construidos, vínculos afectivos que se desarrollan durante semanas o meses y, finalmente, solicitudes de dinero, regalos digitales o información sensible.
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Las aplicaciones de citas dejaron de ser solo espacios para conocer personas: hoy son también un nuevo objetivo del cibercrimen.
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