Hutíes en Yemen
La milicia hutí —o Ansar Allah (Partidarios de Dios), su nombre real— es uno de los fieles aliados de Irán en la región, que ha cobrado un mayor protagonismo desde el debilitamiento de Hezbolá en Líbano.
La insurgencia hutí es un movimiento chiíta que controla alrededor del 30% del territorio de Yemen, donde impuso un régimen fundamentalista y represor acusado de graves violaciones de derechos humanos.
El grupo se formó en la década de 1990 y está integrado por miembros de los zaidíes, la minoría musulmana chiita del país, que se concentra en el norte de Yemen y representa alrededor de un tercio de los 33 millones de sus habitantes.
Los ataques que este grupo ha perpetrado contra Israel u objetivos estadounidenses se intensificaron desde el estallido de la guerra de Gaza el 7 de octubre de 2023.
Los hutíes tienen capacidad, además, para atacar buques en el estrecho de Bab al Mandeb, un importante paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico, por el que transita aproximadamente el 12% del comercio marítimo mundial.
Pero Ansar Allah no solo ha atacado barcos comerciales estadounidenses o israelíes en las aguas cercanas a Yemen, sino que también ha lanzado ataques contra buques militares estadounidenses.
Periódicamente también lanza misiles o drones que logran alcanzar Israel, aunque la mayoría de ellos son interceptados por las defensas aéreas.
En 2025, EE.UU. alcanzó más de un millar de objetivos hutíes en Yemen en una campaña que buscaba acabar con la insurgencia que estaba bloqueando el comercio marítimo.
Hezbolá
El partido-milicia chiíta libanés Hezbolá era, hasta 2024, el principal y más fuerte aliado de Irán en la región.
Hezbolá nació en 1982 como un grupo de resistencia a Israel, pero a lo largo de los años se convirtió en una poderosa fuerza que cuenta -o contaba- con unos 30.000 combatientes, y que controla importantes partes de Líbano.


Los seguidores y miembros de Hezbolá reivindican a menudo la figura del ayatolá iraní Alí Jamenei.

Durante décadas, Hezbolá recibió financiación y formación del régimen iraní, que lo utilizaba como primera línea de combate contra su archienemigo regional, Israel.
Sin embargo, la guerra de Gaza vino a desbaratar toda la región.
Cuando Hamás atacó a Israel el 7 de octubre de 2023 y este respondió duramente bombardeando la Franja, Hezbolá aprovechó para abrir un segundo frente en la frontera con Líbano.
Sin embargo, el ejército israelí respondió con intensos bombardeos que mataron al líder del grupo, Hasan Nasralá, y con un ataque sorpresa que mató o puso fuera de juego a muchos dirigentes militares y políticos de la milicia al hacer explotar miles de dispositivos electrónicos como beepers y walkie talkies que portaban.
El debilitamiento de Hezbolá contribuyó a la caída de Bashar al Assad en Siria, dejando a Teherán cada vez más solo.
Pero Hezbolá sigue contando con un arsenal importante, con el que podría alcanzar a Israel.
De hecho, uno de los lugares de donde Estados Unidos ordenó en los últimos días evacuar a su personal no esencial fue de la embajada en Beirut, conscientes de que al grupo chiíta aún le queda mecha.
Milicias chiítas de Irak
Bajo este paraguas se recoge a un grupo diverso de milicias de identidad chiíta con fuertes vínculos con Irán, que las financia y arma.
Conocidas también como las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), este rosario de grupos paramilitares está afiliado al ejército iraquí, pero operan de forma independiente y, de hecho, algunos responden directamente ante el líder supremo iraní, Alí Jamenei.
En los últimos tiempos se han dado a conocer también como la Resistencia islámica de Irak, y han protagonizado ataques con drones contra el norte de Israel.
Este sábado, miembros de estas milicias murieron y otros resultaron gravemente heridos en al menos cuatro explosiones que se produjeron tras los ataques aéreos en Jurf al Sakhar, al sur de Bagdad, según informó a Reuters un portavoz de las Fuerzas de Movilización Popular.


Algunas de las milicias chiítas de Irak responden directamente ante Alí Jamenei.

Una de estas milicias, Kataib Hezbolá, ordenó recientemente a sus combatientes que se prepararan para una «larga guerra» si Irán era atacado por Estados Unidos.
Uno de sus comandantes le dijo a AFP que era «muy probable» que el grupo interviniera en caso de ataque, ya que considera a Irán como un país estratégico para sus propios intereses y por tanto cualquier ataque contra ese país «es una amenaza directa».
El objetivo podrían ser las bases que Estados Unidos aún mantiene en Irak, y que estos grupos han atacado esporádicamente durante la guerra entre Hamás e Israel de estos últimos años.
Hamás
La milicia palestina, que a lo largo de las décadas también ha recibido financiación y formación de Irán, se encuentra muy debilitada tras los más de dos años de guerra contra Israel en Gaza.
Una rareza dentro del «eje de la resistencia», ya que se trata de una organización sunita, Hamás ha sido el otro gran frente abierto contra Israel en la región.

Hoy, sin embargo, aunque aún mantiene el control de una parte de la Franja de Gaza y sigue siendo popular entre sectores de la población palestina, su capacidad para lanzar ataques a mayor escala se ha visto muy reducida.
Israel ha matado en estos dos años a muchos de sus líderes, tanto militares como políticos, entre ellos el dirigente Ismail Haniya, que murió precisamente en un bombardeo israelí en Teherán en 2024, y el ideólogo del ataque del 7 de octubre, Yahia al Sinwar, en Gaza.
En el resto del mundo
Irán ha profundizado en los últimos años sus lazos económicos y militares con Rusia, de quien ha recibido armamento y tecnología sorteando el embargo internacional.
Moscú criticó los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán de este sábado, y acusó a ambos países de «hundir Medio Oriente en un abismo de escalada descontrolada».
Pero el Kremlin también quiere cuidar sus lazos con otros países importantes de la región como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Israel.
El acercamiento entre Rusia y Estados Unidos tras el regreso de Trump a la Casa Blanca puede ser otro factor que limite la respuesta de Moscú.
China también exigió un alto el fuego inmediato y pidió que se respete la sobernía iraní.
Pekín ha sido un socio comercial vital para Teherán.
En 2025, China compró el 80% del petróleo iraní, que se encuentra bajo sanciones estadounidenses.
Las sanciones limitan el volumen de comercio entre ambos países y por esta razón Irán recibió menos inversión china que los países del Golfo.
Pese a los lazos, Pekín es una potencia con intereses globales que evita que conflictos ajenos afecten su conveniencia.
Irán también ha mantenido vínculos con Corea del Norte que se iniciaron en la década de 1980, durante la guerra entre Irán e Irak.
Sin embargo, las sanciones a las que están sometidos ambos limita el ámbito de acción.
Con Venezuela también ha mantenido lazos y simpatía desde los años 2000, cuando Caracas y Teherán establecieron una alianza estratégica y suscribieron más de 180 acuerdos bilaterales en numerosas áreas, con un valor de más de US$17.000 millones, la mayoría de los cuales o se quedaron en el papel o fueron abandonados.
Con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por parte de Estados Unidos, la relación, cuyos beneficios para Irán han sido siempre más bien simbólicos, se encuentra en suspenso.
TOMADO DE: https://www.bbc.com/mundo/articles/cedzx0377epo