La población se encuentra estupefacta, al observar que los candidatos expresaron propuestas de puro disparate y despropósito, y cuando no agresivas, irrespetuosas, altaneras en el curso de los debates Presidenciales EG 2026 – voto informado – organizados por el Jurado Nacional de Elecciones.
Este es el corolario que no necesita prueba particular y se deduce con facilidad de lo demostrado previamente, de los varios años de vandalismo político, extendido por actos de los políticos y sus partidos; que coparon los Poderes del Estado y la alta administración pública, donde no sabemos si en el Congreso legislan bandas o bancadas.
Ello debido a que un alto porcentaje de parlamentarios están procesados por una serie de delitos que son materia de investigación fiscal y difundidos por los medios de comunicación; con cerca de 10 mandatarios en una década y decenas de ministros, y paramos de contar de la incapacidad moral y legal de muchos de ellos.
Al decir de un candidato presidencial fronterizo “propuestas como cancha”, refiriéndose a la cantidad insólita de disparates, presuntamente para superar la crisis vigente, como por ejemplo uno de ellos, manifestó llevar a los detenidos a la Selva para que los maten las culebras por si quieren escapar, otro cerrar el Congreso y todas las cámaras.
Un candidato dijo que la anemia se cura comiendo, un cómico haciendo un numero de imponer la pena de muerte pero que imito a otro candidato, al parecer hace mejor las payasadas que hablar en serio; y otros despropósitos que pertenecen a otra realidad y no a la nuestra.
Esta banalidad es entendible por la poca preparación cultural, política, científica y moralmente de responsabilidad, sin embargo, llama la atención el aspecto agresivo al comportarse con sus oponentes, al llamarlos delincuentes, narcotraficantes, violadores, organización criminal y otras imputaciones; que por algún momento semejaba a un pasado de lista a los internos de un Penal cualquiera del país.
En otros momentos de los debates fueron irrespetuosos y altaneros, acreditando con ello megalomanía, con un concepto elevado de sí mismo, narcisista y con comportamientos de delirios de grandeza y omnipotencia, al considerarse superior y arrogante, extremadamente orgullosos y despreciando todo aquello que no convenga con sus ideas.
Finalmente, la población tiene que esforzarse para elegir a los candidatos adecuados, para no tener que soportar la continuidad de la crisis en que vive el país; impedir la caída moral del Estado, que tanto mal nos han hecho.
Una presidenta con cirugías estéticas y alarde con joyerías y adornos de costo, un congresista preso por violador, un nuevo presidente que solamente duro 2 meses por llenar Palacio de Gobierno de un ramillete de jóvenes sin mayor experiencia y con sueldos de verdaderos sabios.
Un premier y otros ministros que colocaban a sus amigas emocionales con contratos que pagábamos todos de nuestros impuestos, y casos interminables de enumerar.