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OPINIÓN/ ¡Soberanas soberanías!

Escribe: César David Gallo Lale

Teniente General FAP

 

En la emisión de un canal de televisión nacional, el reciente domingo 15 de agosto, la conductora se tomó la libertad de comentar sobre la presencia del FBI en el Perú. Tras informar que la agencia estadounidense brindará equipamiento, apoyo, formación y conducción conjunta a nuestra Policía Nacional, luego de la solicitud explícita de ayuda por parte del Gobierno para enfrentar la ciberdelincuencia y la criminalidad internacional desbordada y organizada que alimenta el caos actual, lo cual constituye un convenio muy importante para la Policía Nacional del Perú, la periodista expresó su deseo de que esta asistencia «no afecte nuestra independencia y soberanía».

Pareció un mensaje soterrado para insinuar que aceptamos la colaboración, pero que rechazamos «imposiciones o injerencias políticas» de los Estados Unidos. Lo más sorprendente de este comentario no es solo la ceguera ideológica que refleja, sino cómo su supuesta perspicacia y capacidad de análisis le permitieron ver segundas intenciones en un convenio de soporte técnico y policial, para ayudar a vencer el incremento de criminalidad que azota a nuestro país en los últimos años.

Hubiésemos querido ver esa misma suspicacia cuando entrevistó a Martín Vizcarra y este le aseguró que se construirían, en un solo año, 1.000 colegios y 80 hospitales; es decir, más de tres colegios por día y un hospital cada cuatro días y medio. En aquel momento, la cuestionada ética periodística y la «capacidad analítica» brillaron por su ausencia. No hubo conciencia, voluntad ni autorrespeto para responderle al expresidente: «Usted se está burlando de la inteligencia de los peruanos», incluida la suya.

Para hablar de soberanía, primero hay que comprender el término. Un Estado soberano es aquel que posee la autoridad suprema e independiente para gobernarse a sí mismo, sin estar sujeto al control o a la injerencia de otro poder, interno o externo.

Elementos clave de la soberanía

  Territorio definido: fronteras reconocidas.

  Población permanente: ciudadanos que habitan dicho territorio.

  Gobierno propio: capacidad de ejercer autoridad interna sin depender de otro país, foro o grupo.

  Capacidad de relación internacional: facultad para firmar tratados, establecer relaciones diplomáticas o declarar la paz y la guerra.

En términos prácticos, ser soberano significa poder crear y aplicar leyes, elegir la forma de gobierno sin imposiciones ni ideologías externas, controlar las fronteras, administrar los recursos y disponer de fuerzas armadas propias.

La soberanía se divide en dos dimensiones: la soberanía interna, que corresponde al poder supremo del Estado dentro de su territorio, y la soberanía externa, que se refiere a su independencia frente a otros Estados u organizaciones.

Ahora bien, repasemos la historia:

Nuestro Ejército fue reestructurado por una Misión Militar Francesa.

Nuestra Marina de Guerra se organizó en el tiempo con el apoyo de misiones navales inglesas y francesas.

Nuestra Policía fue instruida por la Misión de la Guardia Civil Española.

¿Careció el Perú de soberanía por contratar a esas misiones históricas? ¿Perdemos soberanía hoy por implementar tecnologías y recibir soporte técnico del FBI para potenciar a la Policía Nacional frente a la ciberdelincuencia y a las organizaciones transnacionales del crimen organizado?

¿Puede llamarse soberano un país donde bandas, cárteles y mafias nacionales y transnacionales controlan la minería ilegal, la pesca ilegal, la tala, la extorsión, la trata de personas, la explotación sexual y laboral, el phishing, la falsificación de moneda, las estafas piramidales, el tráfico de fauna, el narcotráfico y el sicariato, disputándose abiertamente el control territorial de ciudades, municipios y negocios?

¿Existe «soberanía ciudadana» en un país donde, de cada 100 delitos cometidos, solo entre 30 y 40 son denunciados; apenas entre 10 y 15 son judicializados por la Fiscalía y, finalmente, solo entre 3 y 5 terminan con una sentencia ejecutada? ¿A esto deberíamos llamarlo impunidad soberana o soberana impunidad?

¿No será, más bien, que esta «perspicacia mediática» busca desvirtuar la cooperación internacional, disfrazándola de una amenaza a la independencia, para que las redes del crimen organizado sigan operando libre e impunemente?

¿Habrá intereses o incentivos económicos detrás de ciertos sectores mediáticos y políticos para mantener el caos, la inseguridad y el secuestro de la soberanía nacional?

Dejo a sus propias soberanas conclusiones las veladas intenciones que se exponen en la agenda mediática y pública de la izquierda radical y del caviarismo rojo que, a mi juicio, contamina nuestra nación y democracia.

!ESTAMOS ADVERTIDOS!

“Comunismo y terrorismo, nunca más en el Perú”

 

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