Entre esas razones mencionó la lealtad de los servicios de seguridad rusos a Putin, el apoyo de una parte de la población a su argumento de que Rusia está amenazada por Occidente y libra una lucha existencial, y el hecho de que quienes se oponen a él o al conflicto estén impedidos de expresarse libremente u opten por emigrar.
Luego de la muerte en agosto de Yevgeny Prigozhin, el jefe del grupo mercenario Wagner que había liderado un motín contra la cúpula militar rusa, “el consenso de los expertos parece ser que Putin es más fuerte que nunca”, sostuvo en octubre Thomas Graham, un especialista en Rusia del Council on Foreign Relations, un centro de análisis internacional en EE.UU.
Sin embargo, algunos creen que algo diferente quedó expuesto en Rusia en las últimas semanas.

“Indicio de su debilidad”

Kimberly Marten, una experta en Rusia y seguridad internacional en el Barnard College de la Universidad de Columbia, cree que “las elecciones en sí no tendrán mucha importancia para la fortaleza de Putin”.
“Pero el proceso electoral ha planteado un indicio de su debilidad”, dice Marten en declaraciones a BBC Mundo.
Por ejemplo señala que el político antiguerra Boris Nadezhdin consiguió una cantidad de firmas (según él mismo más de 100.000) a favor de que pudiera postularse como candidato presidencial, algo que finalmente le fue negado.
Marten considera que “esta nueva información sobre la impopularidad de la guerra en Rusia podría dificultar que Putin ordene una movilización adicional”.
Las prohibiciones de candidatos opositores y el control que tiene el Kremlin del sistema político ruso también le han restado legitimidad a los comicios como termómetro de la popularidad de Putin.
“Es absolutamente imposible decir que nuestras elecciones presidenciales son justas y libres”, dijo Nadezhdin a la BBC antes de la votación.
Por otro lado, las multitudes que salieron a conmemorar al opositor más notorio de Rusia, Alexei Navalny, tras su muerte en una cárcel del Ártico en febrero demostraron que hay una masa de ciudadanos en el país dispuestos a protestar pese a la ola de represión.
En sus cánticos exclamaron cosas inauditas en las calles rusas desde la invasión a Ucrania, como “¡Libertad para los presos políticos!” y “¡No a la guerra!”.
Este reto doméstico a Putin se suma al que aún le plantea Ucrania con ayuda de Occidente.
Es cierto que la duración del conflicto puede causar fatiga a ambos lados del Atlántico norte.
Pero también es claro que algunos presidentes están lejos de mostrarle a Putin el temor y respeto que busca infundir: Biden lo llamó “loco HDP” el mes pasado y el francés Emmanuel Macron dijo que no descarta el envío de tropas a Ucrania para evitar que Rusia gane la guerra.


La guerra en Ucrania se ha vuelto un reto especial para Putin.

El Kremlin ha advertido que un despliegue de tropas occidentales en Ucrania provocaría un conflicto directo con la OTAN, cuyos miembros han marcado distancia con los dichos de Macron.
En cualquier caso, la prolongación de la guerra también plantea un riesgo de desgaste para Putin, no solo por la posible reiteración de bombardeos en ciudades rusas como los que hubo en Bélgorod el fin de semana, que obligaron a cerrar comercios y escuelas y que las autoridades atribuyen a Ucrania.
Los analistas descartan que Rusia pueda sostener a largo plazo su economía de guerra movilizada, con un aumento en el gasto militar y de seguridad en desmedro de planes de apoyo estatal a la población.
Putin y Moscú se han vuelto más dependientes de China, que junto con India ha pasado a comprar gran parte del petróleo ruso en medio de las sanciones occidentales por la invasión a Ucrania.
En un país como Rusia, donde los hilos del poder se tejen a la sombra, es imposible descartar movimientos inesperados que reten a su líder, como lo demostró la rebelión de Prigozhin, su otrora hombre de confianza hoy muerto.
Por ahora, tras la elección especial del fin de semana nada indica que la guerra desatada por Putin lo esté empujando al abismo como algunos suponían. Pero los límites de su poder han quedado al desnudo.
TOMADO DE: https://www.bbc.com/mundo/articles/cw4z0l17ky9o