Trump es un negociador y pacifista y no ha pedido una rendición incondicional ni nada por el estilo. No va a gastar pólvora en gallinazos
En 1945, cuando los aliados avanzaban imparables sobre las fronteras alemanas del oeste y del este, Hitler dio la orden a Albert Speer, su ministro de armamentos, de destruir toda la infraestructura alemana para que no quedara nada. Alemania tenía que desaparecer si no ganaba. Hitler demostraba así, junto con su cúpula de adeptos más íntimos, que eran unos fanáticos dispuestos a todo, incluso a destruir su país y morir entre los escombros. Speer, con engañifas salvó lo que pudo y Hitler, Goebbels y toda su familia se suicidaron en su bunker de la Cancillería.
German Göring, el segundo del fuhrer, que se encontraba en Bavaria, estaba convencido de que los aliados tendrían que negociar con él para poder gobernar una Alemania nazificada. Grande fue su sorpresa cuando se entregó a los americanos en Austria y fue inmediatamente detenido. Los aliados no necesitaban de ningún nazi para gobernar Alemania y su administración. Más bien, la mayoría de ellos, los más importantes fueron llevados a Nuremberg y colgados tras un juicio histórico. Göring se suicidó antes de su ejecución.
En Japón, luego de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, el dios emperador decidió que el imperio debía «soportar lo insoportable» que no era otra cosa que rendirse. Un grupo de militares fanáticos trató de dar un golpe de Estado contra el gobierno del emperador e impedir la difusión por radio del mensaje del dios viviente. Fracasaron y se suicidaron.
Con estos dos ejemplos históricos quiero decir que en ciertas dictaduras o regímenes autoritarios hay un puñado de fanáticos que prefieren la muerte antes que cualquier negociación, pese a tener los tanques en la puerta de su casa. Estados Unidos ha intervenido en Venezuela en una operación quirúrgica y extraído al sátrapa Nicolás Maduro para ser juzgado por una serie de crímenes en Nueva York. Muchos, aquí y allá, afirman que el régimen está intacto porque la cúpula del chavismo no ha sido tocada y sigue operando.
¿Acaso no se les ha ocurrido que al igual que en la Alemania nazi y el Japón imperial no hay fanáticos que van a resistir hasta la muerte luego de un cuarto de siglo de chavismo, máxime si está claro que Trump no quiere invadir Venezuela ni perder ni un solo soldado americano allí? (Bismark decía que no sacrificaría ni un soldado de Pomerania en Serbia) Trump es un negociador y pacifista y no ha pedido una rendición incondicional ni nada por el estilo. No va a gastar pólvora en gallinazos.
En estos casos se mantiene la presión militar para pactar una transición negociada con el chavismo más permeable mientras los más fanáticos se van aislando para ser ejecutados con las mismas operaciones quirúrgicas con que se apoderaron de Maduro o con la que los israelíes se deshacen de los fanáticos terroristas islámicos. Lo importante es que Venezuela no sea destruida y haya una transición realista en un país chavistizado durante 25 años.