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OPINIÓN/ Mano de hierro: recuperar el Perú del miedo

Escribe: Francisco Diez Canseco Távara

 

No hay seguridad sin moral. No hay paz sin justicia. No hay futuro sin orden. Mano de Hierro no es autoritarismo: es defender al ciudadano.

 

Hoy millones de peruanos viven con miedo. Miedo a abrir su negocio, a manejar un bus, a recibir una llamada extorsiva o a que un sicario dispare impunemente en la calle. Este no es un problema de percepción: es la consecuencia de un Estado rendido ante el crimen y corrompido desde adentro.

El sicariato y la extorsión no gobiernan el Perú porque sean más fuertes, sino porque el Estado se volvió débil y corrupto. Donde la autoridad se vende, el delito manda. Donde el juez negocia, el fiscal archiva y el policía mira al costado, el crimen organizado se instala y cobra “impuestos” a la gente honesta.

Frente a esta realidad, el Plan Mano de Hierro de Perú Acción es una propuesta clara y sin ambigüedades: orden, autoridad y limpieza moral del Estado. No más excusas. No más relativismos. El monopolio de la fuerza debe volver a manos del Estado y ponerse al servicio del ciudadano, no de las mafias.

Mano de Hierro significa recuperar el control territorial, desarticular las economías criminales, cortar el financiamiento del delito y acabar con la impunidad. Significa penales bajo control real del Estado, no convertidos en centros de operaciones criminales. Significa protección efectiva para las víctimas que hoy no denuncian porque saben que nadie las cuida.

Pero seamos claros: ninguna estrategia de seguridad funcionará mientras la corrupción siga intacta. El crimen no avanza solo con balas; avanza con sellos, firmas y silencios cómplices.

Por eso, el eje central de Mano de Hierro es la creación del Consejo Nacional de Moral Pública. Este consejo será un órgano autónomo, con autoridad real para investigar y sancionar la corrupción en todos los niveles del Estado: jueces, fiscales, policías, funcionarios y políticos. Sin blindajes. Sin intocables. El funcionario corrupto debe temer más que el delincuente.

La elección del 2026 es clara. O seguimos tolerando un país donde el honesto vive escondido y el criminal manda, o recuperamos el Perú con autoridad, moral pública y decisión política.

No hay seguridad sin moral. No hay paz sin justicia. No hay futuro sin orden.
Mano de Hierro no es autoritarismo: es defender al ciudadano. Es devolverle al Perú la autoridad que perdió y la dignidad que merece.

 

(*) Presidente de Perú Acción
Presidente del Consejo por la Paz

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