Trump ya había retirado fondos a muchas organizaciones multilaterales que no le agradan y anteriormente rechazó el consenso científico sobre el cambio climático provocado por el ser humano, calificándolo de «engaño».

«Políticas climáticas radicales»

El memorando fue firmado el miércoles tras una revisión de causas que la Casa Blanca dijo que eran «un desperdicio del dinero de los contribuyentes».
«Estas retiradas pondrán fin a la financiación y la participación de los contribuyentes estadounidenses en entidades que impulsan agendas globalistas por encima de las prioridades de Estados Unidos», señaló la administración de Trump en un comunicado.
En el documento se añade que muchas de las organizaciones promovían «políticas climáticas radicales, gobernanza global y programas ideológicos que entran en conflicto con la soberanía y la fortaleza económica de Estados Unidos».
Las organizaciones fueron identificadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que «el presidente Trump lo tiene claro: ya no es aceptable enviar a estas instituciones la sangre, el sudor y el dinero del pueblo estadounidense, con poco o nada que mostrar a cambio».
«Se acabaron los días en que miles de millones de dólares del dinero de los contribuyentes se destinaban a intereses extranjeros a costa de nuestro pueblo», agregó.
Si bien la Constitución de Estados Unidos permite a los presidentes adherirse a tratados «siempre que dos tercios de los senadores presentes estén de acuerdo», no especifica qué ocurre si deciden retirarse, lo que significa que la medida de Trump podría enfrentarse a impugnaciones legales.
El año pasado, Trump volvió a retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el Clima (ya lo había hecho en su primer mandato) y se negó a enviar una delegación a la cumbre climática COP30 en Brasil.
Estados Unidos también ya se ha retirado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la agencia cultural de la ONU, la UNESCO.

«Lamentable y desafortunada»

Líderes europeos criticaron la decisión y advirtieron que debilitaría la cooperación global.
El comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, afirmó que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático «sustenta la acción climática mundial» y calificó la retirada de Estados Unidos de «lamentable y desafortunada».
La vicepresidenta de la Comisión Europea para la transición limpia, Teresa Ribera, dijo por su parte que la administración mostraba poca preocupación por el medio ambiente, la salud o el sufrimiento humano.
Estados Unidos fue el primer país industrializado en sumarse a ese tratado -que congrega a 198 Estados- durante el gobierno de George H. W. Bush y, con esta medida de Trump se convierte en el primero en abandonarlo.
Un miembro de una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos, la Union of Concerned Scientists, describió esta medida como «un nuevo mínimo».
La directora sénior de políticas, Rachel Cleetus, declaró a la agencia AFP que era otra señal de que la administración, a la que calificó de «autoritaria» y «anticientífica», estaba decidida a sacrificar el bienestar de las personas y a desestabilizar la cooperación global.