Es inútil que Jerí pretenda juzgar estas indagaciones como distractivas o malintencionadas. Él, y solo él, se ha disparado a los pies
Cuando el difunto presidente Alan García trajo al recuerdo un pasaje del famoso monólogo de Segismundo en la obra La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca (discurso de enero de 2001, plaza San Martín, considerado por muchos la mejor disertación pública del líder aprista), motivó la relectura de otras de sus líneas. Por ejemplo, la que indica: “sueña el rey que es rey / y vive con este engaño mandando / disponiendo y gobernando… sueña el que a medrar empieza / sueña el que afana y pretende / sueña el que agravia y ofende / y en el mundo, en conclusión, / todos sueñan lo que son / aunque ninguno lo entiende”.
La cita es precisa para referirnos hoy al desafortunado jefe transitorio del gobierno central, José Jerí, y al escándalo que amenaza su continuidad en el cargo. El sueño de mandar y disponer, a costa de medrar de los intereses del Estado, como lo revelan claros indicios de corrupción destapados por varios reportajes periodísticos, agravia y ofende a una ciudadanía que casi en un 50 % creía en su palabra y le otorgaba confianza a su gestión.
En menos de una semana, la reputación de Jerí ha sido pulverizada debido a las variadas y cada vez más ridículas explicaciones respecto a su encuentro chifero y clandestino con el empresario chino Zihua Yang, revelado por el programa de TV Punto Final. Lo añadido en los últimos días por el semanario Hildebrandt en sus Trece y el programa de TV Beto a Saber —alimentando una hoja de ruta que llevaría a un tremendo negociado por la compra de cámaras de videovigilancia a ser instaladas en los buses del Metropolitano de Lima— está colocando la cereza encima de la torta con velocidad extrema.
Es inútil que Jerí pretenda juzgar estas indagaciones como distractivas o malintencionadas. Él, y solo él, se ha disparado a los pies, dejando mucha huella detrás de la reposición en la dirección de la Autoridad de Transporte Urbano de Lima y Callao (ATU) de David Hernández Salazar, personaje que está en la mira de la Contraloría por su pasada actuación en el mismo cargo y que pasa a convertirse en pieza clave del entramado. Reposición condenada por el exministro de Transportes César Sandoval, quien advirtió al congresista Jerí las andanzas truchas de tal ciudadano.
Entristece y fastidia que Jerí pase a convertirse en elemento de argumentación electoral sobre la ética política por parte de los candidatos, algo que nunca alcanzó a sus pares en el ejercicio transitorio de la presidencia, Valentín Paniagua y Francisco Sagasti. Algo que puede volver muy seria la posibilidad de que le revoquen la encargatura (diversos constitucionalistas sostienen que, en su caso, no procede la vacancia) en el Parlamento, engordando las tribulaciones e incertidumbres de nuestro país.
La antigua filosofía taoísta representa al Yang como la fuerza iluminada y positiva del universo, en contraposición al Yin, que se identifica con la oscuridad. Sin duda alguna, Jerí transita desde la luz que le proporcionaba el señor Zihua Yang hacia las tinieblas de un Yin condenatorio de su deplorable tropezón moral.