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OPINIÓN/ANÁLISIS BURSÁTIL: BOLSA PLANA Y ABURRIDA EN LÍNEA

Por: ⁠Juan Carlos Eguren.

 

El oro, como activo refugio por excelencia, está por llegar a los 5 mil dólares la onza. En los últimos cinco años, subió más de 160% y en el último año, más de 80%, alcanzando un pico histórico. Pero todo lo que sube baja; la pregunta es cuánto y cuándo.

No existe el mejor momento de comprar (piso) ni el de vender (pico), pero sí la prudencia, el análisis y el control de la codicia extrema, son buenos consejeros.

El oro no es más que un metal escaso, no genera valor, rentabilidad, dividendos ni interés. Sin embargo, es el mejor remedio al miedo: miedo al colapso de los mercados bursátiles y financieros, miedo al quiebre de las grandes potencias, miedo al desplome de las principales divisas, miedo a guerras y conflictos geopolíticos extremos.

La pregunta clave es: ¿el mundo está en grave crisis geopolítica, se prevén guerras o una gran recesión o inflación global descontrolada? La respuesta es no. Y más específicamente, otros valores refugio típicos son el dólar y los bonos del tesoro que siguen la trayectoria de Estados Unidos; ¿este país está en crisis?, la respuesta también es no.

Cuando los tipos de interés reales son negativos y las acciones caen, el dinero inteligente se refugia en el oro, pero tampoco es el caso. Por el contrario, las tensiones entre EE.UU. China y Rusia están disminuyendo, la economía global crece a niveles saludables y los conflictos bélicos están en su etapa final. Entonces, ¿a qué se le tiene miedo?

Si mi análisis es correcto, la euforia y el apetito por el oro están llegando a su final, y veremos prontamente el inicio de su declive. No será dramático ni de un día al otro, pero será sistemático y doloroso para aquellos que no vendieron oportunamente.

Otra pregunta importante es: ¿dónde irá el dinero proveniente de la liquidación del oro? Se redistribuirá entre bonos estatales y renta fija que paguen mejores intereses, divisas, criptomonedas.

Y la parte de la liquidez que se oriente a renta variable (acciones) tendrá mejores recompensas en mercados emergentes, acciones de empresas de pequeña y mediana capitalización que aún están baratas y sectores vinculados a tecnología como: IA auto generativa aplicada, robótica, nuevas energías, computación cuántica, big data, genómica humana (biología/medicina del ADN), consumo premium (lujo) y, sin duda alguna, «el cobre», que es y será la materia prima básica que requiere con apetito insaciable la revolución tecnológica que ya estamos viviendo. Es momento de cambiar «oro por cobre».

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