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OPINIÓN/ Balcázar: Mismo origen, más de lo mismo

Escribe: Pedro Morales Mansilla

a urgencia en la búsqueda de consensos y fortalecimiento de la estabilidad política del país que pasa por la conformación de un “gabinete de consenso”

Pasada la mitad del cuarto día de gobierno del presidente, José María Balcázar Zelada, escribo este artículo, convencido  que la responsabilidad de la agudización de la crisis política que atravesamos desde el  28/07/2021, fue y es, de clara mayor responsabilidad del actual Congreso de la República, el mismo que se ha ganado a pulso sostenido  la ubicación  del peor y más superfluo de nuestra historia republicana, merced a tener un Pleno de representantes políticos que se han destacado como eficaces  demoledores de la legitimidad, prestancia y nivel de ética pública que les correspondía honrar en el desarrollo de sus competencias de representación parlamentaria, como el control político.

La mediocridad presidencial que llegó a palacio de gobierno el 28/07/2021, rápidamente se aderezó con evidencias de corrupción, atizando aún más la polarización política evidenciada en la 2da vuelta electoral, produciendo una dramática situación (sobre todo por la pérdida de vidas humanas) abonada por el torpe golpe de estado del 7/12/2022 perpetrado por el presidente, Pedro Castillo Terrones; que, ante la flagrancia de su totalitaria actitud fue vacado del cargo y confinado en la prisión de “Barbadillo”. La situación puso a prueba al gobierno y partidos en el Congreso, sobre la necesidad de iniciar una etapa de transición que nos lleve -lo más pronto- a un adelanto de elecciones generales. 

La viabilidad del reto, de superar la crisis por lo más sano y eficaz, pasaba por la decisión, tanto del gobierno de transición como del Congreso y, exigía una muestra histórica de capacidad de renuncia y de priorización del interés nacional antes que el interés de sus miembros, de asegurarse sueldo y poder durante el periodo completo a finalizar el 28/07/2026. Hipócritamente dieron largonas al asunto y lejos de consensuar el adelanto de elecciones, se dieron maña para llegar a “pactos mafiosos” sustentados en repartijas y cuoteo de poder, asegurándose todos, actores de esos momentos, con un altísimo costo para los intereses del país. Ese es el inicio de lo que hoy tenemos, por lo que resulta ridículo que entre ellos hoy, traten de culparse de la situación “a la que hemos llegado”. 

De haberse adelantado las elecciones, señores congresistas, de seguro le hubiésemos ahorrado al país, que pase lamentables momentos de incertidumbre y burla, como los que estamos experimentando.

Demás está repetir sobre la desgracia, frivolidades y corruptelas del gobierno de la Sra. Boluarte y el tremendo y vergonzoso fiasco del burdo imitador del  Bukele,  José Jerí,  los medios y comentaristas  ha  informado con vasta amplitud sus tristes niveles éticos, lo mismo está sucediendo con lo que se refiere al presidente Balcázar, adicionándose  la novedad que  en este episodio de una nueva transición de difícil  predicción sobre su duración, aparezca un prófugo de la justicia, pretendiendo marcarle la agenda, hecho que indigna, por más que  sea el dueño del partido al que pertenece y venga siendo vedete de importantes medios que le regalan grandes espacios para que se precie ser el “aplicador” de las teorías de Lenin que le dio el triunfo a José María. 

Así estamos.  Hasta cerrar este escrito, no hay indicios de quien será Presidente del Consejo de Ministros (ojalá los tengamos pronto), lo que ya es una pésima señal que se presta a suspicacias y pone en duda la eficiencia, y eficacia del gobierno de la transición recién iniciada.

Al margen, esperamos y ojalá sea así, que esta transición tenga clara: la necesidad de unas elecciones generales con transparencia, neutralidad y decencia, que la lucha contra la criminalidad sea privilegiada y tratada con suma energía, seriedad, sincera sensibilidad y lealtad al país y, la urgencia en la búsqueda de consensos y fortalecimiento de la estabilidad política del país que pasa por la conformación de un “gabinete de consenso” no solo político, sino que tenga participación de los colegios profesionales y el Acuerdo Nacional y sobre todo,  la decisión de empezar mostrando transparencia, desmontando con suma urgencia el andamiaje del campamiento de ministerios como MINEM y SALUD, ejemplos del resultado del inmoral cuoteo de poder, expresado en ceses abusivos y nombramientos de nuevo personal con “mochilas de corrupción”.

 Con ello, esta transición podría decir, tarea cumplida y que, pese a tener el mismo origen de componenda como la de Boluarte y Jerí, fue capaz de deslindar para no ser más de lo mismo. Eso esperamos.

Lima, 22 de febrero del 2026

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