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BOLIVIA: Corrige el rumbo y suspende reconocimiento de la RASD

El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia ha decidido suspender el reconocimiento de la denominada “república árabe saharaui democrática (RASD)”, en una determinación que reafirma su apego al derecho internacional y al principio fundamental de integridad territorial de los Estados.

La determinación boliviana no responde a cálculos coyunturales, sino a una interpretación jurídica coherente con los principios de la Carta de la ONU

La decisión fue comunicada tras una conversación entre el ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos, Nasser Bourita, y el canciller boliviano, Fernando Aramayo. En su pronunciamiento oficial, Bolivia informó que, conforme a la resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, realizó un reexamen soberano de su política exterior respecto al diferendo del Sahara.

Como resultado, decidió poner fin a toda relación y contacto oficial con la RASD, recordando que esta entidad no es Estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas ni cuenta con reconocimiento universal dentro del sistema internacional. La determinación boliviana no responde a cálculos coyunturales, sino a una interpretación jurídica coherente con los principios de la Carta de la ONU.

El derecho internacional contemporáneo reconoce como eje central la integridad territorial de los Estados y la solución pacífica de controversias mediante mecanismos políticos negociados bajo el marco multilateral. En ese sentido, la postura boliviana se alinea con el proceso impulsado por Naciones Unidas, que busca una solución política, realista y mutuamente aceptable para el Sahara.

Cada vez más Estados consideran que la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos para sus provincias del sur constituye una base seria y conforme a derecho para resolver un diferendo artificial creado por Argelia y sus títeres del Polisario, que se ha prolongado durante décadas. Dicha propuesta se inscribe dentro del marco de la soberanía marroquí, garantizando al mismo tiempo mecanismos de autogobierno local.

La decisión boliviana abre además una nueva etapa en las relaciones bilaterales con Marruecos. Ambos países acordaron restablecer relaciones diplomáticas e iniciar los procedimientos necesarios para establecer misiones residentes en La Paz y Rabat, consolidando vínculos sustentados en el respeto recíproco y la cooperación.

Al suspender el reconocimiento de la RASD, Bolivia reafirma su compromiso con la legalidad internacional y con la búsqueda de soluciones que fortalezcan la estabilidad regional. No se trata de una opción de conveniencia, sino de una postura basada en principios jurídicos claros y en la defensa de la integridad territorial como pilar del orden internacional.

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