DESTACADASOPINIÓN

OPINIÓN/ El mundo en transición ¿Tiempo bisagra o larga inestabilidad?

Escribe: Javier Gamboa

Coronel FAP (R)

Especialista en Estrategia y Planeamiento

Vivimos en una época que se resiste a ser definida con claridad.
No es todavía un nuevo orden, pero tampoco es ya el mundo que conocíamos.

La historia demuestra que existen momentos excepcionales en los que las estructuras dominantes dejan de ser funcionales. Son períodos en los que el poder, las ideas y la tecnología cambian simultáneamente. A estos puntos de inflexión podemos llamarlos “tiempos bisagra”.

Algunos ejemplos lo ilustran con claridad:

  • La imprenta transformó el acceso al conocimiento.

  • La Revolución Industrial redefinió la producción y la guerra.

  • La caída de las monarquías absolutas cambió la forma de gobernar.

Hoy, todo indica que podríamos estar frente a uno de esos momentos.

UN ORDEN QUE SE AGOTA

Capturando El Flujo Del Tiempo Un Impresionante Reloj De Arena Vintage Que Simboliza La Naturaleza Efímera De Los Momentos Y El Pa Stock de ilustración - Ilustración de historia, antigüedad: 379151598

Durante décadas, el mundo operó bajo un esquema relativamente estable, con Estados Unidos como potencia predominante. Ese orden hoy muestra fisuras evidentes.

China ha emergido como un actor sistémico. Rusia mantiene capacidad de disrupción. La Unión Europea enfrenta dificultades para proyectar poder estratégico. Paralelamente, agrupaciones como los BRICS buscan construir alternativas al sistema vigente.

No se trata aún de un reemplazo claro, sino de algo más complejo: una transición sin equilibrio definido.

Algunos analistas, como Jiang Xueqin, sostienen que Estados Unidos enfrenta una “trampa estratégica”: su presencia global le impide retirarse sin perder influencia, pero al mismo tiempo le genera un desgaste progresivo.

Otros, como John Mearsheimer, consideran esta situación inevitable: las grandes potencias siempre compiten por poder. No es una anomalía, sino la regla.

Ambas visiones coinciden en un punto esencial: el sistema internacional ha dejado de ser estable.

LA FRACTURA IDEOLÓGICA

El conflicto actual no es solo geopolítico; es también ideológico.

Occidente enfrenta tensiones internas que cuestionan valores, instituciones y modelos de cohesión social. El poder material persiste, pero la claridad estratégica parece diluirse.

Al mismo tiempo, en ciertas regiones del mundo islámico, el factor religioso ha adquirido un rol político central. Liderazgos como el de los ayatolás en Irán han consolidado modelos donde religión y poder se entrelazan. En ese entorno, organizaciones como Hezbollah o Hamas operan bajo lógicas que trascienden la racionalidad estatal clásica.

Esto introduce un elemento particularmente complejo: actores que no responden a incentivos tradicionales.

En paralelo, regímenes como Corea del Norte o escenarios de fragmentación como Yemen evidencian modelos extremos o altamente inestables que desafían el orden internacional.

Frente a ello, Asia oriental especialmente China muestra un enfoque distinto:

  • Menos ideológico en apariencia

  • Más pragmático

  • Orientado al largo plazo

No busca imponer un relato inmediato, sino consolidar poder de manera progresiva.

Lo que emerge no es solo una disputa entre países, sino una competencia entre formas de entender el mundo.

EL PODER EN NUEVAS FORMAS

Flujos financieros ilícitos: África como principal acreedor del mundo - Viento Sur

El conflicto también ha cambiado de naturaleza.

Ya no se expresa únicamente en guerras convencionales. Hoy, fenómenos como el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado operan como fuerzas con impacto geopolítico. La piratería marítima reaparece en rutas estratégicas, el flujo de dinero ilícito desestabiliza economías y las cadenas de suministro columna vertebral de la globalización se vuelven vulnerables.

Estos fenómenos no son marginales. Forman parte de una nueva arquitectura del conflicto, donde las fronteras entre lo legal y lo ilegal, lo estatal y lo no estatal, se vuelven difusas.

LA TECNOLOGÍA COMO FACTOR DECISIVO

La tecnología se convierte en el factor decisivo en la era del compliance

A todo ello se suma un elemento determinante: la tecnología.

La inteligencia artificial, el control de datos y la ciberseguridad están redefiniendo el poder. Hoy, dominar ya no significa solo controlar territorio o recursos, sino también controlar información.

  Significa anticipar decisiones.

  Operar en el plano cognitivo.

La velocidad del cambio tecnológico supera la capacidad de adaptación de muchas estructuras políticas, amplificando la incertidumbre global.

¿NUEVO ORDEN O CAOS PROLONGADO?

El imperio en crisis: Claves del caos generalizado en EU – NICALEAKS

La historia sugiere que los tiempos bisagra no son ordenados, sino turbulentos.

  Primero llega la disrupción.

  Luego, la adaptación.

  Finalmente, el nuevo equilibrio.

Hoy, probablemente, nos encontramos en la primera fase.

  No hay una potencia capaz de imponer un nuevo orden con claridad.
  No existe un modelo ideológico dominante e indiscutido.
  No hay estabilidad estructural.

Lo que predomina es una coexistencia de tensiones.

Por ello, la pregunta clave no es solo si estamos ante un nuevo orden, sino algo más exigente:

¿estamos presenciando el nacimiento de una nueva era o el inicio de una prolongada fase de inestabilidad sin equilibrio claro?

PERÚ EN EL TIEMPO BISAGRA

Estados Unidos advierte a Perú sobre China: ¿Por qué Donald Trump los considera “una amenaza”? | ECONOMIA | GESTIÓN

En este contexto, países como el Perú no son simples espectadores. Son espacios de interés estratégico.

Estados Unidos mantiene una presencia histórica en la región, mientras que China ha incrementado significativamente su influencia económica. Sudamérica adquiere relevancia por sus recursos, su geografía y su potencial.

Esto plantea una reflexión inevitable:

  Perú no puede asumir una postura reactiva.

  Tampoco puede alinearse sin estrategia.

La verdadera pregunta es:

¿Cómo posicionarse en un mundo en transición sin perder autonomía?

La respuesta no pasa por elegir un bando, sino por construir una posición propia, basada en:

  • Claridad estratégica

  • Fortalecimiento institucional

  • Comprensión del entorno global

En los tiempos bisagra, los países no se definen por su tamaño, sino por su lucidez.

CONCLUSIONES

  La historia no avanza preguntando si estamos listos; avanza de todas maneras.

  Y en ese proceso, algunos comprenden el cambio, mientras otros lo padecen.

  Tal vez este no sea aún el nuevo orden. Pero todo indica que ya no estamos en el anterior.

  Y eso, por sí solo, basta para afirmar que vivimos un momento excepcional:

UN VERDADERO TIEMPO BISAGRA

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *