Gastón Remy Llacsa, fue nombrado el pasado mes de setiembre como nuevo jefe de la Oficina de Normalización Previsional (ONP). Hoy, tras seis meses al frente del cargo nos concede una entrevista en la cual subraya la necesidad imperiosa de tener una cultura previsional.
Un joven que empieza a aportar a los 18 años tiene una ventaja enorme frente a alguien que inicia a los 35 o 40. No solo acumula más, sino que puede hacerlo con menores esfuerzos mensuales.
Abogado de profesión, Remy Llacsa lidera la implementación del nuevo modelo que integra la gestión pública y privada, para ampliar la cobertura previsional, simplificar su acceso y asegurar la continuidad de aportes a lo largo de la vida laboral.
Como es conocido, la ONP administra actualmente 4.5 millones de afiliados, más 769 mil pensionistas y 300 mil asegurados al SCTR, servir a esta escala exige procesos simples, tecnología confiable y atención empática a los ciudadanos a través de todos los canales.
En esa línea, la prioridad de la su gestión es impulsar un proyecto de modernización para dar soporte a la implementación del SIPP y contar con una nueva plataforma tecnológica que fortalecerá la gestión y mejorará la experiencia ciudadana.
Vale decir, la reforma previsional busca más que cambiar reglas, busca cambiar comportamientos. Su objetivo es que los peruanos empiecen a ahorrar desde jóvenes, construyendo una cultura previsional que permita asegurar ingresos en la vejez, incluso en un contexto de alta informalidad.
De ahí que, uno objetivo importante es que debemos aprender que el ahorro previsional debe comenzar desde los 18 años para aprovechar el tiempo como el principal aliado. En la presente entrevista desarrolla este concepto que busca cambiar la manera de ver el futuro de los jóvenes peruanos.
¿Cuál es el principal cambio que busca la reforma?
El principal cambio es cultural. Durante años hemos tenido un sistema previsional que funcionaba sobre la base de afiliaciones formales, pero no necesariamente sobre el hábito del ahorro. Esta reforma busca corregir eso. No se trata solo de ampliar cobertura, sino de lograr que los ciudadanos incorporen el ahorro previsional como parte de su vida desde temprano. En un país donde la mayoría empieza a aportar tarde o de manera intermitente, cambiar ese comportamiento es clave para garantizar pensiones en el futuro.
¿Por qué es importante la cultura previsional?
Porque ningún sistema previsional es sostenible si las personas no aportan de manera constante. La cultura previsional implica entender que el ahorro no es opcional ni lejano, sino una herramienta para asegurar ingresos en la vejez. Hoy vemos que una gran proporción de afiliados no aporta regularmente. Eso se traduce en menores pensiones o en la imposibilidad de acceder a una. Por eso, más que normas, necesitamos ciudadanos informados y comprometidos con su futuro.
¿Por qué empezar desde jóvenes?
Porque el tiempo es el factor más importante en cualquier esquema de ahorro. Un joven que empieza a aportar a los 18 años tiene una ventaja enorme frente a alguien que inicia a los 35 o 40. No solo acumula más, sino que puede hacerlo con menores esfuerzos mensuales. Además, considerando que se requieren al menos 20 años de aportes para acceder a una pensión, empezar temprano aumenta significativamente la probabilidad de cumplir ese requisito.
¿Qué se busca con la afiliación desde los 18?
Se busca incorporar a los ciudadanos desde el inicio de su vida adulta al sistema previsional. Esto permite generar un vínculo temprano con el ahorro y evitar que las personas posterguen esta decisión hasta etapas en las que ya es más difícil acumular aportes suficientes.
Pero, cómo funcionará en la práctica
El proceso será digital, a través de una plataforma única donde el ciudadano podrá elegir entre el sistema público o privado. Esta plataforma permitirá registrar la decisión, validar la información y hacer seguimiento al proceso, facilitando una experiencia sencilla y accesible.
¿Qué pasa si no elige?
Si el ciudadano no toma una decisión dentro del plazo establecido, se activa una afiliación automática. Esta medida busca evitar que las personas queden fuera del sistema por inacción. Sin embargo, es importante destacar que el afiliado mantiene el derecho de trasladarse posteriormente.
La idea es que el ciudadano no solo sea afiliado, sino que entienda qué implica su decisión y cómo impacta en su futuro.
¿Cómo se garantiza una decisión informada?
La norma contempla mecanismos de información como boletines y herramientas digitales que explican las características de cada sistema. La idea es que el ciudadano no solo sea afiliado, sino que entienda qué implica su decisión y cómo impacta en su futuro.
¿Por qué 12 meses de plazo?
Porque se reconoce que esta es una decisión importante. El plazo permite que el joven pueda informarse, comparar opciones y tomar una decisión responsable, sin apresuramientos.
¿Qué incentivos introduce la reforma?
La reforma introduce mecanismos innovadores que buscan facilitar el ahorro, especialmente en contextos de ingresos variables. Entre ellos destacan el aporte por consumo, los aportes voluntarios y la pensión proporcional. Estos instrumentos permiten que incluso quienes no tienen ingresos constantes puedan construir una base previsional.
¿Cómo funcionará el aporte por consumo?
Es un mecanismo que convierte el consumo en ahorro. Un porcentaje de ciertas compras se destina automáticamente al fondo de pensiones del afiliado. Esto permite generar ahorro sin necesidad de un esfuerzo adicional directo, lo cual es especialmente útil para jóvenes y trabajadores independientes.
¿Qué gana un joven al aportar desde los 18?
Gana tiempo, que es el activo más valioso. Puede acumular más aportes, acceder a mejores beneficios y tener mayor seguridad en el futuro. Además, reduce el riesgo de no cumplir con los requisitos mínimos para una pensión.
¿Cómo se incluye a los independientes?
Se establecen tasas de aporte progresivas y mecanismos flexibles. Esto reconoce que los trabajadores independientes no siempre tienen ingresos constantes y permite que puedan aportar de acuerdo con su capacidad económica.
¿Cómo ayuda el modelo de cuatro pilares?
El modelo de cuatro pilares es fundamental porque reconoce que no todos los peruanos tienen la misma realidad laboral. En lugar de un sistema único, se crea una estructura flexible que permite incluir a más personas según su situación.
la reforma introduce mecanismos que permiten aportar de manera gradual y no continua.
Explique mejor qué son y cómo funcionan los cuatro pilares
Pilar contributivo.- Es el núcleo del sistema. Agrupa a quienes aportan de manera regular, ya sea en el sistema público o privado. Aquí se construye la pensión en base a los aportes realizados a lo largo de la vida laboral.
Pilar no contributivo.– Está dirigido a personas en situación de vulnerabilidad que no pueden aportar. A través de programas sociales, el Estado garantiza una protección básica para evitar que lleguen a la vejez sin ingresos.
Pilar semicontributivo.- Es uno de los cambios más importantes. Permite que personas que no alcanzaron los 20 años de aportes puedan acceder a una pensión proporcional. Esto reconoce trayectorias laborales intermitentes y evita que los aportes realizados se pierdan.
Pilar voluntario.- Permite a los afiliados mejorar su pensión a través de aportes adicionales. Es una herramienta clave para quienes tienen capacidad de ahorro y quieren complementar su pensión.
¿Cómo se articulan estos pilares?
Se complementan entre sí. El contributivo asegura pensiones completas, el semicontributivo amplía el acceso, el no contributivo protege a los más vulnerables y el voluntario permite mejorar los ingresos en la vejez. Juntos forman un sistema más inclusivo y realista.
¿Cómo enfrentar la informalidad?
Adaptando el sistema. No se puede exigir rigidez en un mercado laboral que es flexible e inestable. Por eso la reforma introduce mecanismos que permiten aportar de manera gradual y no continua.
¿Qué mecanismos hay para trayectorias intermitentes?
La pensión proporcional y los aportes voluntarios permiten que incluso con interrupciones se pueda acceder a una pensión. Esto es clave en un país donde la continuidad laboral no está garantizada.
Para tener en cuenta
En el sistema actual, solo 1 de cada 3 afiliados aporta de manera efectiva, lo que evidencia que el inicio tardío y la discontinuidad afectan directamente el acceso a una pensión. Se requieren al menos 20 años de aportes para acceder a una pensión, lo que refuerza la necesidad de empezar temprano.
El sistema reconoce que el mercado laboral peruano es mayoritariamente informal, por lo que crea herramientas para reducir las “lagunas previsionales” y permitir aportes más flexibles.
La pensión proporcional permite que quienes no alcancen los 20 años de aportes también accedan a un beneficio.
La ley incorpora mecanismos innovadores como el aporte por consumo, el ahorro voluntario y la pensión proporcional, que permiten que incluso quienes tienen ingresos variables o trayectorias laborales intermitentes puedan construir una pensión.