La dinámica internacional en favor del Plan marroquí de Autonomía para el Sáhara continúa consolidándose de manera sostenida y coherente, como lo demuestran las declaraciones de la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Sra. Kaja Kallas, formuladas el 16 de abril de 2026 en Rabat, con ocasión de su visita de trabajo a Marruecos por invitación del Ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Sr. Nasser Bourita.
una autonomía verdadera podría representar la solución más factible para la resolución definitiva de este diferendo regional
En este contexto, la responsable europea afirmó que «una autonomía verdadera podría representar la solución más factible» para la resolución definitiva de este diferendo regional, reafirmando así los parámetros fundamentales de la posición de la Unión Europea, respaldada por los 27 Estados miembros, reflejando una evolución consolidada hacia un enfoque basado en el realismo, el pragmatismo y el compromiso.
Asimismo, en el Comunicado Conjunto adoptado al término de las conversaciones entre ambas partes, la UE instó a todos los actores involucrados en el asunto a participar en un proceso político «sin condiciones previas y sobre la base del Plan de Autonomía propuesto por Marruecos con el fin de alcanzar una solución política definitiva».
Igualmente, se felicitó de la voluntad de Marruecos de explicitar y detallar las modalidades concretas de implementación de una autonomía en el marco de su soberanía nacional e integridad territorial.
La UE saludó, por otra parte, la adopción de la Resolución 2797 del CS de la ONU, considerada como una etapa decisiva en el tratamiento de la cuestión del Sáhara en el seno de las Naciones Unidas. Mediante esta Resolución, el Consejo subraya que toda solución debe inscribirse necesariamente en este marco, descartando, de facto, cualquier alternativa que no responda a los parámetros internacionales definidos desde hace más de dos décadas, incluidas las tesis separatistas.
Paralelamente, el apoyo internacional al Plan de Autonomía continúa ampliándose, con más de 122 países que han expresado públicamente su respaldo a esta iniciativa. Entre ellos figuran actores clave de la escena internacional como España, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, así como varios países de América Latina, entre los cuales destacan Brasil, Bolivia, Chile, Panamá, Ecuador, entre otros. Este respaldo creciente pone de manifiesto el reconocimiento del potencial del Plan marroquí para contribuir a la paz, la estabilidad y el desarrollo tanto en el norte de África como en la región del Sahel.
En este marco, la posición de Bruselas reviste una importancia estratégica particular, en la medida en que consolida un consenso internacional cada vez más amplio en torno a la solución promovida por Marruecos. Asimismo, envía una señal política clara en vísperas de importantes conclaves en el seno del CS de la ONU, confirmando la convergencia de la comunidad internacional hacia un enfoque realista y pragmático.
Por otra parte, la diplomática de la UE destacó, durante su visita a Rabat, el carácter «valioso, multidimensional y privilegiado» de la asociación entre la UE y Marruecos, subrayando que esta relación se sustenta en más de medio siglo de cooperación estrecha y confianza mutua, subrayando la profundidad, el dinamismo y la importancia estratégica de esta asociación y reafirmando la voluntad compartida de consolidarla como una verdadera relación entre iguales.
Del mismo modo, los dos responsables coincidieron en la necesidad de llevar esta cooperación a un nivel superior mediante la futura conclusión de una asociación estratégica y global, al tiempo que acordaron reforzar los mecanismos institucionales de diálogo para garantizar su continuidad.
Esta visita, la primera de este tipo de la Alta Representante de la UE, refleja tanto la creciente relevancia del papel de Marruecos en la escena internacional como la convergencia estratégica entre ambos socios en torno a una visión compartida de estabilidad y desarrollo, en un contexto en el que se consolida una dinámica internacional sostenida en favor de la marroquidad del Sáhara y del Plan de Autonomía, que se afirma progresivamente como el marco de referencia ineludible para la resolución definitiva de este diferendo artificial.