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OPINIÓN/ Wokismo y senderismo

NO ATRACO

Escribe: Elmer Barrio de Mendoza

La agenda de cooperación entre estas dos vertientes, no se limita a los derechos humanos. Hay múltiples escenarios donde intentarán mimetizarse. No nos descuidemos.

Hay una extraña simbiosis en el Perú, con relativo alcance internacional, entre el movimiento woke local y el legado de Sendero Luminoso. Ambos se autotitulan de izquierda pero su única coincidencia real es que son particularmente útiles a un mismo amo.

El wokismo eleva a categoría casi sagrada a una especie de caricatura de Antonio Gramsci, caricatura que la derecha elemental comparte entusiasta. Es la típica falacia del “hombre de paja”.

Gramsci fue un militante comunista italiano, fundador y Secretario General del Partido Comunista que, junto con Palmiro Togliati, orientó a su formación política a tomar clara distancia de la III Internacional de Stalin y marcó el inicio de la construcción del llamado “eurocomunismo”, una experiencia sólida de desarrollo del marxismo en democracia, que no sólo quedó en Italia sino que también se extendió a Francia, con Georges Marchais y en muy menor grado a España, con el siempre discutido Santiago Carrillo.

El heredero real de Gramsci y Togliati fue Enrico Berlinguer, que lamentablemente murió de hemorragia cerebral apenas a los 62 años. Fue un político respetadísimo en Italia, tanto que el primero en acudir a su velorio fue Giorgio Almirante, líder del Movimiento Social Italiano, de orientación explícitamente fascista. “Ha muerto un hombre honesto”, fue la declaración de Almirante ante la sorpresa que provocó su temprano homenaje a Berlinguer.

Los testimonios de Gramsci, no destinados a publicación, durante su larga prisión, finalmente se editaron, por voluntad de otros, como “Los Cuadernos de la Cárcel”. A partir de los 80/90 muchos tomaron algunas citas gramscianas e hicieron diferentes fórmulas académicas casi “a gusto del cliente” y fue el movimiento woke el que lo convirtió en una propuesta interseccional, es decir aquella que dividió en pedacitos la demanda social y le quitó fuerza y debilitó la capacidad de negociación integral y saludable que permite la evolución de la política hacia “el arte de lo posible”, expresión de probable origen aristotélico.

Así que, a tener cuidado con los Vergara o con los Laje que se apropian, cada uno, de su deformación de Gramsci, que sí fue un pensador creativo e inteligente y no un fabricante de ppts. Sugiero leer “Las Tesis de Lyon”, escritas al alimón con Togliati, que enmarcan y ordenan su opinión política antes de adoptar resúmenes ajenos, elaborados para abreviar y limitar nuestro juicio.

¿Y Sendero dónde aparece?

Bueno pues, resulta que como el wokismo se apropió desde los 80/90 del tema de derechos humanos porque eso le daba ingentes ingresos y la capacidad de penetrar organismos multilaterales, fundaciones corporativas con afán de penitencia, áreas específicas de las mismas corporaciones, colectivos de minorías diferentes, gobiernos inútiles a los que le venía bien la “ayuda” de la Sociedad Civil, nombre que también monopolizaron.

Y todo eso, en resumen, es financiamiento sin mayor control. Qué mejor argumento podrían tener para colocar a los asesinos y criminales de Sendero Luminoso como víctimas y a las fuerzas del orden que los combatieron como victimarios. Ese era el libreto ideal para asegurar el flujo financiero indetenible y creciente.

Y el senderismo clandestino no podía estar más feliz. La alianza estaba madura. Hoy Sendero tiene una bancada de una decena de parlamentarios o más y sus líderes son públicos. A cambio, los manejos financieros y empresariales del senderismo y afines serán expuestos a la luz pública.

No hay en el mundo, movimiento significativo similar a Sendero Luminoso, en 2006 el Partido Comunista de Nepal se integró a la vida política legal y hasta ahora parece un proceso viable y controlado. Antes, el referente principal del llamado presidente Gonzalo, cuando vivía, eran los Jmer Rouge de Pol Pot. Pero esta experiencia en Camboya fue tan o más atroz que la peor dictadura de cualquier signo. No hay nadie que defienda públicamente ese proceso. O sea que Sendero corresponde a una especie aislada en tránsito de extinción: hay que asegurarse de que efectivamente se extinga.

Mientras tanto, Sendero intentará buscar alternativas de sobrevivencia y una de ellas será, sin duda, convertir sus “organismos generados” en organizaciones de la Sociedad Civil. Para eso, también está el wokismo en versión Baden-Powell.

La agenda de cooperación entre estas dos vertientes, no se limita a los derechos humanos. Hay múltiples escenarios donde intentarán mimetizarse. No nos descuidemos.

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