ahora sí parece unánime el rechazo a este despropósito de la fiscalía que ha acogido estas denuncias absurdas por donde se les mire.
La inseguridad ciudadana que sufrimos a diario tiene varios responsables, principalmente el Ministerio del Interior, pero también —y en gran medida— el Ministerio Público y el Poder Judicial, quienes acusan sin la diligencia debida y liberan peligrosos criminales respectivamente todos los días… ahí están las estadísticas de terror.
Ok, pero en el camino sucede que cuando hace muy poco tiempo el exministro del Interior —censurado por el Congreso— Juan José Santiváñez viajó a no sé dónde unos cuantos días para una actividad representando a su entidad, todo el mundo puso el grito en el cielo diciendo que el citado funcionario dejaba al país a merced de la delincuencia para poco menos… fugarse al exterior. Pues bien, nada de eso pasó, Santiváñez regresó… y lo censuraron.
Sin embargo, la intocable señora fiscal de la Nación, Delia Espinoza, sí puede viajar a donde le plazca también para una actividad del ente que dirige y nadie dice nada. El doble estándar moral de siempre… no extraña.
Como tampoco extraña la intolerable intromisión de un Ministerio Público politizado que pretende sacar de la competencia electoral —con evidentes malas artes— a dos agrupaciones absolutamente democráticas como lo son Fuerza Popular y País para Todos, partido este último que tiene como líder visible al comediante Carlos Álvarez.
Se podrán tener todas las discrepancias posibles con ambas opciones electorales, pero resulta inaudito que se les quiera castigar apartándolos de la vida política aduciendo un comportamiento “antidemocrático” sobre la base de una alucinada denuncia de una ciudadana XX que la fiscalía ha tomado como base legal para una írrita y abusiva denuncia en el caso de FP, y un integrante del partido de Antauro Humala contra País para Todos, aduciendo en esta última denuncia unas declaraciones de Álvarez a favor de la pena de muerte, como si tal opinión resultara “antidemocrática”.
De más está decir que el partido del asesino convicto y confeso de policías, Antauro, que proclamaba a los cuatro vientos que iba a fusilar a cuanto opositor se le pusiera al frente y cuyo partido (un acrónimo del citado sujeto) ha sido excluido por el Poder Judicial —como no podía ser de otra manera por una, esa sí, conducta absolutamente antidemocrática— de la contienda electoral.
En honor a la verdad, ahora sí parece unánime el rechazo a este despropósito de la fiscalía que ha acogido estas denuncias absurdas por donde se les mire.
De otro lado, resulta ridícula la indignación de la siempre políticamente correcta progresía sobre unas declaraciones del congresista Ernesto Bustamante que se “atrevió” a citar un dato de Concytec que afirmaba que se debe tender a la igualdad de género en el campo científico, como si ese tema debiera ser uno que cumpla las absurdas cuotas a las que aspira el activismo feminista. Bustamante solo ha dicho una verdad: las mujeres se interesan menos en la ciencia que los hombres. Hombres y mujeres somos diferentes, punto.