Pero hasta que no se ponga a prueba en la realidad —por ejemplo, en la respuesta de Pakistán y Turquía a cualquier ataque contra Arabia Saudita—, los analistas dicen que deberíamos considerar el pacto como una «declaración de intenciones» en lugar de un compromiso vinculante al estilo de la OTAN.
1. Alianza entre iguales
El profesor Serhat Güvenç, del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Kadir Has, en Turquía, afirma que «hasta que no veamos el texto del acuerdo, la forma en que se implementará sigue siendo objeto de especulación».
Güvenç afirma que, a diferencia de la OTAN, que durante mucho tiempo ha estado dominada por Estados Unidos en términos financieros y armamentísticos, este pacto es una alianza entre iguales.


Los tres países han colaborado estrechamente en el pasado.

«Eso tiene sus ventajas y desventajas», dice, «porque lo resolverán todo mediante la negociación y, en muchos aspectos, priorizarán su propia soberanía nacional».
Alison Minor, del Atlantic Council, coincide. Declaró a BBC Urdu que, «dados los intereses y estrategias cambiantes y, en ocasiones, divergentes de los tres países, es improbable que esta alianza proporcione una respuesta militar integral y totalmente integrada a diversas crisis, como lo hace la OTAN».
Aún está por verse si podrá convertirse en una alianza militar creíble en el futuro.
2. ¿Está dirigido a Irán?
Algunos analistas consideran que el Pacto de La Meca es una respuesta al conflicto en Medio Oriente y a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El hecho de que entre los firmantes se encuentren dos países de mayoría sunita que limitan con Irán, Turquía y Pakistán, así como el rival regional de Irán, Arabia Saudita, también ha sido interpretado por algunos, particularmente en Irán, como una maniobra para cercar a ese país.


Una valla publicitaria en Karachi, Pakistán, promueve el pacto.

Sin embargo, funcionarios turcos señalan que el proceso que condujo al pacto es anterior al conflicto y la tensión actuales en la región, ya que las negociaciones comenzaron en diciembre de 2024.
Ishaq Dar, ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro de Pakistán, también hizo hincapié en que el pacto no estaba dirigido contra ningún país.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, declaró en rueda de prensa que «no hay motivo para temer que este pacto vaya en contra de Irán».
En cambio, afirmó que era una señal de que los tres países habían «llegado a la conclusión de que no podían confiar en los compromisos de seguridad de Estados Unidos».
3. ¿Quiénes son los que más se benefician?
Los tres se beneficiarán del acuerdo, al tiempo que aportarán diferentes fortalezas al mismo.
Arabia Saudita es una enorme potencia económica con recursos financieros, influencia diplomática y petróleo, pero el reino siente cada vez más las crecientes amenazas que enfrenta: misiles y drones iraníes, ataques hutíes e interrupciones en rutas marítimas clave.
Riccardo Gasco, del Instituto de Investigación Política de Estambul, afirma que, a corto plazo, Arabia Saudita podría ser la principal beneficiaria del pacto. Considera que la combinación de la tecnología turca y las capacidades militares tradicionales y la experiencia estratégica de Pakistán podría constituir un elemento disuasorio eficaz.


Pakistán es una potencia nuclear.

Turquía es miembro de la OTAN, donde posee uno de los ejércitos más grandes, y aspira a ser un puente, tanto geográfico como diplomático, entre dicha organización y los países de Oriente Medio.
Gasco ve también un gran potencial para las exportaciones y la fabricación de productos de defensa turcos.
4. ¿Qué aspecto tendrá la alianza en el futuro?
Esa es la pregunta del millón.
El presidente Recep Tayyip Erdoğan ha declarado que «nuestra visión no es limitarnos a estos tres países, sino crecer aún más y, si es posible, asegurar que algún día todos los países de la región se unan bajo este paraguas».
Egipto ya forma parte de una agrupación informal de cuatro países con Arabia Saudita, Pakistán y Turquía, por lo que cabría esperar que se uniera como miembro de este pacto.
Tras la firma del acuerdo, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, afirmó que Egipto era un «socio natural» y sugirió que podría unirse en el futuro. El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, declaró que El Cairo estaba estudiando el pacto «con mucha atención».
Sin embargo, según Ahmed Aboudouh, de Chatham House, bajo la presidencia de Abdel-Fattah al-Sisi, Egipto se ha mostrado cauto a la hora de unirse a bloques debido al riesgo de que esto afecte negativamente a sus relaciones con otros países, como Irán, Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Grecia, Chipre e India.
Es un riesgo que no pasará desapercibido para los tres firmantes, que intentan forjar alianzas en una región especialmente marcada por la guerra.
*Este artículo se basa en análisis de BBC Turkish y BBC Urdu, escritos por Global Journalism.
TOMADO DE: https://www.bbc.com/mundo/articles/cm2grvk85vlo