Ya sabremos el 8 de diciembre quiénes son los que son, pero 39 serán. Entonces las encuestas (las verdaderas y las falsas) y los medios harán su labor de “depuración” y quedarán 10 posibles y un par de eventuales outsiders
Terminó la inscripción de las precandidaturas en las 39 opciones que tendrá la oferta electoral a fin de año.
Algunos partidos (o alianzas) tienen dueños o afines (o pactos previos) y habrá una sola precandidatura presidencial. A nadie eso sorprende: Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori, César Acuña, José Luna, Rafael Belaúnde, Carlos Espá y Alfonso López Chau (o Carlos Álvarez, Philip Butters, Roberto Chiabra y Fiorella Molinelli).
Olvido a alguno seguramente, mil disculpas. También hay otros que van solos probablemente por defecto: nadie les dio pelota. Otro grupo hará la finta de elección interna: la alianza Venceremos, por ejemplo, con Alanoca y Atencio, a falta de Bermejo, que no tuvo tiempo de aislarse o embajada que le ofreciera protección.
En el último grupo están dos partidos tradicionales, el APRA y Acción Popular. Los apristas tienen 15 precandidaturas y los acciopopulistas tienen 6. Desconozco cómo el APRA ha armado 15 fórmulas más los precandidatos a las listas de senadores, diputados y parlamentarios andinos, siendo que ya no es el partido de masas que fue, pero el optimismo es un gran movilizador. Lo mismo vale para AP, aunque con mayor moderación cuantitativa.
Ya sabremos el 8 de diciembre quiénes son los que son, pero 39 serán. Entonces las encuestas (las verdaderas y las falsas) y los medios harán su labor de “depuración” y quedarán 10 posibles y un par de eventuales outsiders. Y allí se iniciará la partida. Más de dos terceras partes saldrá del menú después de fiestas, pero seguirán 39 en la cédula.
Si cada uno debe marcar cinco veces, amén de los votos preferenciales, entonces la propaganda sobre cómo votar será crucial. Y esta publicidad requiere pericia. Pericia que no tiene el centro ni la derecha y en la que la izquierda es experta. Y esto no es ninguna crítica, más bien es una loa.
En Lima y las grandes ciudades, la televisión y la Internet a gran escala son determinantes. En las zonas rurales, no. Allí manda la radio local, la Internet cercana y el contacto presencial frecuente. Eso que se llama “de boca en boca”. E influye directamente en el 30% del electorado.
Si no se sabe enseñar a votar habrá campo descubierto, pero el llamado “voto de izquierda” sólo existe cuando alguien lo personifica. Fue Barrantes entre el 80 y el 85, fue Fujimori (sí, Fujimori) en el 90, fue Toledo en 2000 y 2001, fue Humala en 2006 y 2011 y fue Castillo en 2021. Es un voto más facial que ideológico. No requiere mensajes muy sesudos y puede tener distintos contenidos programáticos (que pueden ser tan de derecha como otros y tan corruptos como los más corruptos). Porque lo que manda es la sensación de cercanía.
Pongamos como ejemplo a Castillo. Cuatro cosas alcanzaron: el símbolo del lápiz, no más pobres en un país rico, palabra de maestro y si vives en Lima pero tu ancestro es provinciano, vota por tu ancestro. Este último mensaje inundó la periferia de la capital en las últimas dos semanas de la campaña del 2021 y fue determinante. Agreguemos el antifujimorismo y listo: ¡Castillo presidente!
Creo que todos sabemos por quién votaron en la segunda vuelta Hildebrandt, Palacios, Sifuentes, Tafur, Álvarez, los Al Fondo hay Sitio y demás similares. Es su derecho y no hay nada que discutir. Pero ellos, con suerte, suman el 1% de la votación, así que sólo inclinan la balanza al final.
Quien quiera ganar debe sintonizar y decir con claridad (y brevedad) lo que piensa hacer. Y la ciudadanía (toda) debe creerle. Que voten por él o ella es otro asunto. Se comienza por la fe, así esté construida de mentiras.
Incorporar racionalidad al voto (de origen emocional) es otra tarea. Titánica, por cierto. Ya no estamos en los tiempos de los grandes mítines y de los discursos elocuentes. Necesitamos ser didácticos por encima de todo.
Por último, si el votante aprende, vía inducción, su voto de memoria 3 días antes, el círculo se cierra. Todo eso va a cuenta de la campaña y el premio es la victoria.
1.- Cuando estaba escribiendo este artículo se produjo el incidente Betssy Chávez, patrocinada por Claudia Scheinbaun. Felicito al gobierno peruano por haber procedido a la ruptura de relaciones diplomáticas con México. Todo tiene su límite de soporte y el gobierno mexicano ha sido vesánico intruso en nuestra política soberana a niveles inadmisibles, desde López hasta Scheinbaun. Dicho esto habrá que ver cómo evolucionan las cosas. Pero será ineludible sancionar a los fiscales que no cumplieron con su deber solicitar a tiempo la extensión de la prisión preventiva de la cómplice de Castillo y a los responsables policiales que no cumplieron con asegurar las restricciones establecidas por el Poder Judicial para evitar su fuga.