Cada 24 de setiembre, el Perú conmemora el Día de las Fuerzas Armadas, fecha en la que la Nación reconoce al Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea del Perú, instituciones fundamentales para la seguridad, defensa y protección de los intereses nacionales.
Esta celebración coincide con la festividad de Nuestra Señora de la Merced, Gran Mariscala del Perú y Patrona de las Armas, cuya advocación representa para quienes visten el uniforme militar un símbolo de fe, protección y entrega al servicio de la Patria.
La misión fundamental de las Fuerzas Armadas es garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República. Para cumplir esta responsabilidad, el país requiere instituciones profesionales, disciplinadas y preparadas para afrontar un escenario nacional e internacional en permanente transformación.
El Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea poseen funciones y capacidades propias en los ámbitos terrestre, marítimo, fluvial, lacustre y aéreo, a las que se incorporan progresivamente nuevos dominios vinculados con la tecnología y el ciberespacio. Esta diversidad de capacidades permite responder de manera integral a las necesidades de la defensa nacional.
Sin embargo, los desafíos actuales trascienden el conflicto convencional. Dentro del marco de sus competencias y en coordinación con las autoridades correspondientes, las Fuerzas Armadas participan en la lucha contra el narcoterrorismo, la minería ilegal y el crimen organizado, amenazas que afectan la seguridad de la población, deterioran el medio ambiente, generan violencia y dificultan la presencia efectiva del Estado en determinadas zonas del territorio.
Su labor comprende asimismo el apoyo al control del orden interno, la gestión del riesgo de desastres, el desarrollo nacional y la política exterior. En estas tareas, sus capacidades de transporte, ingeniería, comunicaciones, logística, vigilancia y despliegue permiten atender necesidades que, por su magnitud o ubicación geográfica, requieren una respuesta organizada y especializada.
Esta contribución adquiere especial relevancia frente a los desastres naturales y otras emergencias que afectan al país. Ante estas situaciones, el personal militar participa en la evacuación de poblaciones, traslado de ayuda humanitaria, recuperación de vías de comunicación y otras acciones destinadas a apoyar a las comunidades afectadas.
Al mismo tiempo, la complejidad del entorno exige una permanente modernización de la defensa. La formación del personal, la inteligencia, la innovación tecnológica, la ciberdefensa, la protección de infraestructura crítica y la renovación de los medios para preservar una respuesta eficaz frente a los desafíos presentes y futuros.
Su accionar conjunto constituye un factor esencial porque es la integración de sus capacidades mediante el planeamiento, la coordinación, el intercambio de información y la interoperabilidad. Tierra, mar y aire conforman un sistema complementario orientado a un mismo fin: proteger al Perú.
Pero detrás de cada capacidad y de cada operación existe una dimensión humana. Soldados, marinos y aviadores abrazan una profesión que exige disciplina, preparación, sacrificio y disponibilidad permanente. Muchos han entregado su vida en cumplimiento del deber, dejando un legado de honor que forma parte de la historia de la Nación.
En este 24 de setiembre, rendimos homenaje a quienes integran las Fuerzas Armadas y reconocemos a quienes, desde cada puesto de servicio, mantienen vivo el compromiso de defender al Perú. Es también una oportunidad para recordar a quienes cayeron en cumplimiento de la misión para honrar su memoria.
Las amenazas pueden cambiar y los escenarios pueden transformarse, pero permanece una convicción que une a quienes integran las instituciones militares: el servicio a la Nación y la defensa de sus intereses superiores.
¡Honor y gloria a las Fuerzas Armadas del Perú!
¡Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aérea: una sola fuerza, un solo objetivo, defender al Perú!