Aunque el apreciado lector no lo pueda creer, en el Poder Legislativo o Congreso de la República, también hay cosas buenas. En los últimos tiempos, pocas, por cierto.
Está en nuestras pupilas el hecho de que el nuevo Congreso bicameral instaurado el 28 de julio del presente año, hasta ahora no había hecho prácticamente nada, no había dictámenes, los de la propuesta del Poder Ejecutivo para que se le delegasen facultades legislativas en sesenta y seis materias, había sido más doloroso que un parto y había demorado varias semanas y sin que nadie haya quedado satisfecho.
Es una excepción que hay que destacar, la ratificación del Presidente del Banco Central de Reserva nombrado por el Poder Ejecutivo, así como el nombramiento de los tres directores que escoge el Senado de la República. Todo ello se ha hecho rápidamente y dentro de los plazos de ley, quizás lo primero por el prestigio que goza quien preside el BCR y lo segundo por la reconocida solvencia moral y técnica de los tres directores escogidos en el Senado.
No olvidemos que, con arreglo a la Constitución, la emisión de billetes y monedas es prerrogativa exclusiva del Estado, que la hace a través del Banco Central de Reserva, que tiene por finalidad preservar la estabilidad monetaria y, también por obligación constitucional tiene el deber de regular la moneda y el crédito del Sistema Financiero, administrar las reservas internacionales a su cargo, debiendo informar periódicamente al país sobre el estado de las finanzas.
Dentro de los tres directores del BCR, de trayectoria impecable que acaba de designar el Congreso, se encuentra uno particularmente notable, pues regresa al BCR después de más de dos décadas y luego de haber ejercido función pública como Superintendente de Banca y Seguros, entidad a la que se agregó la supervisión de las AFP.
La Superintendencia en cuestión, cuya titularidad ejerció por algunos años Juan José Marthans León, tiene por objeto ejercer el control de las empresas bancarias, de seguros, de administración de fondos de pensiones, de las demás que reciben depósitos del público y de aquellas otras que, por realizar operaciones conexas o similares determina la ley.
Dada la conexión que tienen entre si el BCR y la SBS, es una más que óptima la decisión que JJ Marthans, como se le llama en el mundo financiero, vuelva al directorio del BCR. A ambas entidades las conoce desde adentro, al revés y al derecho, sabe perfectamente de su desempeño y ha contribuido para que ambas sean las entidades del Estado con mayor solvencia técnica, buen gobierno corporativo y reconocimiento, no solo nacional sino también internacional.
JJ Marthans tiene conocimiento profundo del Sistema Financiero, ostenta capacidad para evaluar los riesgos financieros, conoce a las entidades financieras internacionales y multilaterales, tiene experiencia en la supervisión, regulación y gestión de crisis, experiencia en conducción de entidades estatales, buen coordinador entre entidades del Estado y particulares, pero sobre todo prudencia, decencia y honradez que no son características que se observen con frecuencia en este mundo complejo que nos ha tocado vivir.
Hemos llegado al absurdo de tener que señalar a los buenos, cuando antes se miraba a los malos que eran excepción, pero lamentablemente hoy parecen ser mayoría.