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OPINIÓN/ La caída de un delincuente

Escribe:  Luis Gonzales Posada.

Tiemblan quienes percibían dinero sucio del régimen, entre otros el ex presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien la Audiencia Nacional de Madrid abrió proceso por los delitos de «tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a una organización criminal».

Un líder defiende su membresía entregando la propia vida. Claro, si tiene honor, responsabilidad y perspectiva de la historia. Maduro no lo hizo. Se rindió mansamente, asustado, tembleque, ante las tropas norteamericanas, sin disparar un solo tiro o hacer resistencia física.

Su anillo de seguridad, constituido por 32 agentes cubanos del grupo «Avispas Negras», guardaespaldas asalariados formados por Raúl Castro, resultaron abatidos.

Neutralizado e impotente, Maduro se puso de rodillas, obedeciendo órdenes de los captores, para ser enmarrocado y conducido a un helicóptero, después al buque USS  Iwo Jima y de ahí al avión que lo trasladó a Nueva York, donde será juzgado por narcotráfico y terrorismo, proceso judicial conducido  por el prestigiado juez Alvin Hellerstein, de 93 años de edad.

Triste final para un individuo que se mostraba bailarín, sarcástico y abusivo con los débiles, responsable no solo de narcotráfico sino de asesinatos, encarcelamientos y torturas de opositores, actos criminales denunciados por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, por la OEA y la Comunidad Europea, hoy procesado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

Ver llegar a este badulaque a la corte de NY con zapatos y camiseta naranja de presidiario provocó júbilo en 8 millones de venezolanos exiliados y en millones más que siguen cautivos en el país llanero, esperando que la situación se normalice.

Será, sin embargo, un camino largo y con espinosas alambradas porque el chavismo se mantiene férreo y sin fisuras, a través del general Vladimir Padrino, jefe de 110 mil soldados, con 2 mil generales y almirantes incluidos; del ministro del Interior, Diosdado Cabello, al mando de 200 mil milicianos y de los «colectivos», integrados por unos 60 mil delincuentes motorizados que recorren los barrios de Caracas con armas de fuego y palos para reprimir a la oposición democrática.

Además, se mantiene incólume la Asamblea Nacional, presidida por Jorge Rodríguez, chavomadurista a ultranza, hermano de Delcy, hoy presidenta de la República Bolivariana, hijos de Jorge Antonio Rodríguez Gómez, dirigente de izquierda revolucionaria que saltó a la fama en 1976 al secuestrar al empresario norteamericano William Niehous, a quien mantuvo cautivo más de tres años; fue detenido, torturado y muerto.

Igualmente continúa intacto el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Contraloría y 23 de las 24 gobernaciones, todos al servicio incondicional del gobierno.

El futuro es incierto para una nación que posee 17% de las reservas mundiales de oro negro – cuatro veces más que Estados Unidos – y dispone de 6 mil billones de metros cúbicos de gas, una de los yacimientos más grandes del mundo.

¿Qué puede hacer la comunidad internacional para avanzar hacia la democratización de Venezuela? Por lo pronto, exigir la libertad de 863 presos políticos (757 hombres y 106 mujeres); demandar que Caracas autorice el ingreso de sus connacionales y deje sin efecto el Decreto 5.200 o «Ley  de Conmoción Exterior», que faculta a la fuerza pública ubicar y detener a ciudadanos opuestos a la dictadura.

Destacamos que la extracción de Maduro permite confirmar que existen miles de cubanos en ese país, camuflados de médicos y profesores de educación física, pero que en realidad ofician de fuerzas de seguridad. A cambio, La Habana recibe 30 mil barriles de petróleo diarios, suministro que ahora ha sido recortado, provocando apagones de 14 a 18 horas.

Tiemblan quienes percibían dinero sucio del régimen, entre otros el ex presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien la Audiencia Nacional de Madrid abrió proceso por los delitos de «tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a una organización criminal».

Son muchos políticos que recibieron dádivas de Maduro, entre estos Evo Morales y Ollanta Humala, así como dirigentes del bloque del Socialismo del Siglo XXI.

Como dicen los periodistas, la noticia se encuentra en pleno desarrollo y en las siguientes semanas se conocerán nuevos hechos, como los depósitos de dinero ocultos en el exterior a través de cuentas offshore, empresas pantalla y testaferros, monto estimado en tres mil millones de dólares, amén de propiedades, aeronaves, inmuebles de lujo, yates y operaciones en oro y criptomonedas.

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, adelanta que han ubicado 700 millones de dólares del encarcelado jerarca chavista.

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