Perú se suma a la abrumadora posición en el marco de la ONU, apoyando los términos de la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad, que ha enmarcado el plan de autonomía (gobierno administrativo saharaui) para la solución definitiva del asunto del Sáhara marroquí.
Los cancilleres del Perú, Carlos Espá, y de Marruecos, Nasser Bourita, en Nueva YorK, en el contexto de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas, y en un aparte, han emitido un vigoroso comunicado conjunto (24.09.26), que marca un efectivo relanzamiento de las relaciones bilaterales entre ambos países, que era lo que se estaba esperando desde hacía algunos años en que la inconsistencia del gobierno del expresidente Pedro Castillo, llevó al país hacia un enfriamiento de la relación bilateral, al retroceder en las magníficas vinculaciones que habíamos alcanzado cuando insólitamente fuera desestimado el rompimiento de las relaciones con la ficticia y artificial “República Árabe Saharaui Democrática” – RASD, -no la reconoce la ONU ni existe para el derecho internacional-, que el gobierno del Perú había decidido el 18 de agosto de 2022, durante mi gestión como canciller.
Esa página nefasta en la tradición diplomática peruana, felizmente es asunto del pasado, y ahora estamos concentrados ambos países en un reimpulso bilateral, pensando en los intereses nacionales de la República del Perú y del Reino de Marruecos, dado que externaliza la visión geopolítica de la Presidenta Keiko Fujimori, que corrige lo que tocaba al Perú, y la del Rey Mohamed VI, que sin perturbarse, siempre se mantuvo con la mayor disposición de Estado.
Ambos jefes de Estado, que dirigen la política exterior de sus naciones, han otorgado el mayor espaldarazo político hasta ahora evidenciado, para caminar ambos países, juntos y de la mano, teniendo en el océano Atlántico el espacio geopolítico dominante al que orientarán los referidos intereses, nosotros mirando el África a partir del puerto de Chancay en las costas del Pacífico, y ellos, apuntando hacia América por el puerto de Dajla en las costas del Atlántico, donde las vinculaciones comerciales serán una de las mayores expresiones del estrechamiento bilateral.
Para eso el Perú “ha comunicado su disposición a abrir un Consulado en la ciudad de Dajla…”, tal como reza literalmente el referido pronunciamiento conjunto, lo que significa que nuestros productos por fin entrarán en los países africanos, precisamente por Marruecos que es la puerta natural hacia ese continente, y que, pensando en una mirada más holística para una fase explosiva de la política exterior peruana, debemos mirar a Marruecos como la gran bisagra entre África y Europa, siempre pensando en los intereses del Perú.
La anunciada disposición de apertura del consulado peruano en la también denomina Provincia del Sur de Marruecos, que se hará conforme las reglas de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, ipso iure confirmará el reconocimiento peruano de la soberanía del reino sobre el Sáhara marroquí, consagrando la postura histórica del Perú del respeto a la integridad territorial de los Estados.
Todo lo anterior, entonces, abre un nuevo capítulo bilateral para ambos países, que ciertamente fuera anunciado por la Presidenta de la República, señora Fujimori, en su condición de Presidenta Electa. Así, el Perú se suma a la abrumadora posición en el marco de la ONU, apoyando los términos de la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad, que ha enmarcado el plan de autonomía (gobierno administrativo saharaui) para la solución definitiva del asunto del Sáhara marroquí.