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OPINIÓN/ Voto cruzado

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

No importa que no sean de la misma lista que corresponda a nuestra preferencia presidencial. Un presidente decoroso respetará a un Congreso también decoroso. Y viceversa.

Esta es la última semana en que podremos hablar de encuestas, así que tendré que tomar como referencia la más reciente de Ipsos Perú, que refleja determinadas tendencias, a sabiendas de que, en la última semana, todo puede cambiar.

Ipsos arroja un 11% de preferencias para Keiko Fujimori, un 9% para López Aliaga (que ya se preocupó de retirar el “y” de su segundo apellido en Wikipedia) y un 7% para Carlos Álvarez. A partir de Nieto ya hablamos de caminar fuera del “margen de error”, o sea de estar en el segundo pelotón, que está tan junto que ninguno cederá posiciones a favor del otro. Peor aún, dos nuevos candidatos presionan a este segundo pelotón: Ronald Atencio y Marisol Pérez Tello.

En los tres primeros lugares se puede hallar dos tendencias opuestas. Keiko Fujimori y Carlos Álvarez ascienden y Rafael López se cae. Perder dos puntos a estas alturas del partido es como desperdiciar un penal. Álvarez podría perfectamente pasar a Porky y amenazar a Keiko, si no comete un error grave. Porky tendría que tener un desempeño notable para revertir el descenso. A Keiko le caerá el fuego graneado, como siempre, pero parece menos vulnerable que en otras campañas (efecto teflón diría alguien). Nada se puede descartar pero no se olfatea un candidato en crecimiento continuo. Los que intentaron aparecer, cayeron en sus propias debilidades, en sus propias mentiras para ser precisos. Pero tenemos que servir observando.

Dos semanas quedan y dos semanas alcanzan para cualquier cosa, salvo para los que se rindan (López Chau parece estar en esa ruta). Hay candidatos aguerridos y López Chau no lo es. Así que Chau López.

¿Dónde está la razón de la incapacidad de pronosticar nada? En que sigue habiendo, entre blancos/nulos/ninguno y los que no declaran su preferencia más de un 30% del electorado. Pero esa casi tercera parte (desconocida, anónima) comienza a concentrarse. Y podemos fácilmente descubrir que en los niveles socio económicos altos los votantes prácticamente ya definieron su elección (hay 0% que no declara su voto en el segmento A) mientras que en los NSE bajos hay mucho mayor porcentaje que no lo hizo), que entre las mujeres hay mayor indefinición que entre los hombres, que en el interior el bolsón por conquistar es bastante mayor que en Lima, igual que en el ámbito rural frente al urbano y, por último que el grupo de edad menos convencido por la oferta disponible es el mayor de 42 años.

¿Alguien estará tomando en cuenta esta data?

A esto hay que agregar que algunos ya comienzan a pensar en la segunda vuelta, es decir ¿quién le puede ganar a Keiko? Y Porky es el que menos chance tiene. Los astros se están alineando con Álvarez, salvo un extraordinario sprint de alguno de los del segundo pelotón. Pero ni Sánchez ni Atencio, el del Comando de Aniquilamiento, son Castillo aunque, sobre todo el primero, cargue con la familia Castillo Terrones en sus listas.. Marisol Pérez Tello no podrá superar el haber sido la ministra de Odebrecht, ni la socia de Miguel Del Castillo, ni la falsificación de registros para inscribir su partido, ni la responsabilidad que le cabe en la contratación bamba de la franja electoral.

La cosa está difícil y el desconcierto inicial se está convirtiendo en tragedia real. Así que me permito proponer lo siguiente: practiquemos el voto cruzado. Votemos para presidente por quien nos parezca, pero votemos para diputados y senadores por los mejores, por los más talentosos, por los que tengan menores reproches, por aquellos que nos garanticen progreso, orden e institucionalidad. No importa que no sean de la misma lista que corresponda a nuestra preferencia presidencial. Un presidente decoroso respetará a un Congreso también decoroso. Y viceversa.

Recuerden que ahora, varios de los candidatos presidenciales están dupleteando como candidatos al Congreso, así que se nos colarán algunos impresentables. Tratemos de compensar eso pensando mucho mejor el voto legislativo.

Ah, me olvidaba, qué tal si decidimos no votar a parlamentarios andinos. ¿Para qué sirven? Otros países designan rotativamente a algunos de sus parlamentarios para cumplir ese rol. Eso está bien y permite hacer un primer ahorro significativo. Y también hacer las modificaciones necesarias para que los propios parlamentarios asuman ese papel adicional a lo no mucho que hacen.

Si dos tercios de los votos al Parlamento Andino resultan inválidos, esas elecciones se anularán, no las otras cuatro. ¿Les parece?

 

 

 

 

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