Hoy más que nunca debemos prestar especial atención a los candidatos: ¿Quiénes son?, ¿de dónde vienen?, ¿Qué proponen?
Se acercan las elecciones municipales, provinciales, distritales y regionales. Tendremos una avalancha de todo tipo de candidaturas; nos atosigarán con las propuestas más inverosímiles, tan estridentes como irrealizables. Ya conocemos el menú de memoria y, si bien a veces se termina eligiendo al que parece el menos malo, este, luego de su periodo, resulta ser mucho peor que el que vamos a elegir en la siguiente elección.
A este desolador y usual panorama de la elección que tendremos en octubre de este año debemos agregarle —como condimento inesperado— el devastador Fenómeno de El Niño, que amenaza con destruir todo a su paso y del que ya tuvimos un pequeño avance en estos días, con una inusual llovizna que colapsó algunos distritos de Lima y provincias.
Lo indicado viene a colación, pues hemos sido testigos de la precariedad, la informalidad y la poca capacidad de respuesta de las autoridades municipales y regionales ante la desgracia de las inundaciones, aniegos y destrozos que esta inesperada lluvia causó en las viviendas de muchos ciudadanos y en la infraestructura pública. No queremos imaginarnos cómo será cuando tengamos el efecto real y crudo de las inclemencias del tiempo, con el citado fenómeno y su azote a los sufridos peruanos de a pie. Por ello, hoy más que nunca debemos prestar especial atención a los candidatos: ¿Quiénes son?, ¿de dónde vienen?, ¿Qué proponen?
También debemos exigirle al gobierno de turno que cumpla con algunas de las medidas de urgencia, a corto, mediano y largo plazo, que va a tomar para paliar lo que se nos viene. Todos los expertos anuncian que esta contingencia será una de las peores de las últimas décadas. Tenemos un flamante gobierno, nuevas autoridades en el Ejecutivo y recursos públicos; solo falta comunicar las acciones y, por cierto, ejecutarlas en beneficio de la población. Tiempo es lo que menos tenemos. Con prisa, pero sin pausa, los peruanos estamos ansiosos por conocer qué se va a hacer.
De otro lado, y sin salirnos del todo del tema, nos parece absurda, inoportuna y carente de toda justificación la interpelación al ministro de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa, quien tiene tan solo tres semanas en el cargo. Como se sabe, las FF. AA. cumplen un rol fundamental en el apoyo a las tareas de ayuda en este tipo de desastres naturales; entonces, ¿a título de qué viene la izquierda a distraer a un ministro con una solicitud de esta naturaleza y en este momento?
Además, el motivo es ridículo, por decir lo menos. Reclamarle a Belaúnde, excandidato a la presidencia, por haber recibido un aporte legal de campaña de una accionista de una minera legal, y sostener que eso lo descalificaría para disponer el uso de las FF. AA. en una zona donde opera dicha minera —que se encuentra acosada por la criminalidad organizada—, es algo absolutamente jalado de los pelos. O, de pronto, hay otro tipo de intereses: los de los mineros ilegales que no quieren la presencia de los militares en “sus territorios”. ¡Ojo al piojo!