(El Montonero).- El fenómeno de El Niño reduce las expectativas de crecimiento del Perú. Desde el Banco Central de Reserva se ha recortado la proyección económica para el 2026 de 3.4% a 3.2%, debido principalmente a un impacto climático mayor al calculado en junio. Este ajuste responde a un escenario alarmante: desde la Comisión Multisectorial ENFEN se asigna a El Niño Costero una alta probabilidad de alcanzar magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027. Además, el evento podría extenderse hasta mediados del otoño de 2027.
Pesca y agricultura están siendo duramente afectados en estas semanas
En este contexto Julio Velarde, presidente del BCR, ha advertido que las principales afectaciones económicas se darían en el sector agropecuario y la pesca. A pesar de que el primero creció 1.2% en el primer semestre del año, se proyecta que sufriría una contracción de 1.5% en lo que queda del 2026. Es más, desde el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima se calcula que este sector podría perder hasta S/ 64.2 millones por cada día de evento climático severo, especialmente en La Libertad e Ica. Estas proyecciones lentamente se están convirtiendo en realidad: en julio, la producción agropecuaria cayó 1.23% debido a las precipitaciones anómalas que afectan a cultivos y animales.
La pesca enfrenta una caída más grave. Desde el BCR se ajustó la caída del sector en 30.7% debido al impacto del calentamiento marino sobre la anchoveta y su disponibilidad durante la segunda temporada de pesca en la zona centro-norte. Entre enero y julio del presente año, la actividad ya acumuló una caída de 32.58%; y, únicamente en julio, los desembarques de anchoveta descendieron de 292,148 toneladas en 2025 a 2,496 toneladas en 2026. Una captura menor de este recurso reduce la producción de harina y aceite de pescado, afecta las plantas procesadoras y disminuye los ingresos de pescadores, transportistas y proveedores. Las regiones más vulnerables de la costa concentran el 60.7% del PBI pesquero nacional, lo que amplía el impacto económico y laboral vinculado a este sector.
No obstante, la situación podría agravarse aún más. Desde el Senamhi se advierte que las temperaturas extraordinariamente altas del mar y determinadas condiciones de viento provocadas por El Niño extraordinario podrían favorecer un fenómeno parecido al ciclón Yaku. Dicha anomalía climática se formó frente a Piura en marzo de 2023 y avanzó hacia el sur, generando lluvias persistentes, desbordes y activación de quebradas. Sus casi 20 días de duración produjeron daños en Áncash, Cajamarca, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima, Piura y Tumbes; dejando 568,702 personas afectadas, 43,037 viviendas destruidas, 48,732 hectáreas de cultivo perdidas, 397 puentes destruidos y 44 fallecidos.
Este antecedente obliga a tomar especial atención frente al escenario que enfrenta actualmente el país. Desde el Cenepred se calcula que cerca de 8 millones de personas —Lima concentra 2.28 millones y Piura otras 1.36 millones— y más de 2.4 millones de predios enfrentan graves riesgos asociados con inundaciones y deslizamientos. A la vez, el 23.7% del PBI nacional se encuentra en regiones altamente vulnerables, donde la paralización conjunta de la manufactura, el comercio, el agro y el transporte podría ocasionar pérdidas cercanas a S/291 millones diarios.
Así pues, las cifras proyectadas para los próximos meses exigen que el gobierno de Keiko Fujimori tome en serio las señales que ya ofrecen la economía y el clima. El Niño extraordinario puede comprometer actividades productivas fundamentales, mientras un eventual sistema ciclónico podría profundizar los daños sobre un territorio que ya presenta elevados niveles de exposición.