La jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que el objetivo era convertir a Ucrania en un «puercoespín de acero imposible de digerir para posibles invasores».


Las principales potencias europeas mantienen el apoyo a Ucrania y su presidente.

El objetivo, aparentemente, es reforzar la oferta europea de garantías de seguridad de posguerra para Ucrania en un intento de convencer a Donald Trump de que prometa un respaldo militar estadounidense.
Hasta ahora, Trump se ha mostrado reacio a seguir ese camino, sugiriendo que la presencia de empresas mineras estadounidenses en Ucrania sería suficiente para mantener la paz.
Starmer no comparte esta opinión y dice explícitamente que «para apoyar la paz en nuestro continente y tener éxito, este esfuerzo debe contar con un fuerte respaldo de Estados Unidos».
Esta cumbre fue en muchos sentidos un intento de Europa de apropiarse en cierta medida de la diplomacia. En las últimas semanas, los esfuerzos para poner fin a los combates en Ucrania han sido liderados por Trump, que ha mantenido conversaciones con el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky.
Los europeos también quieren encontrar formas de reparar la alianza transatlántica, que parece bastante frágil después del enfrentamiento entre Trump y Zelensky el pasado viernes en el Despacho Oval.
En las últimas semanas, el gobierno estadounidense ha fustigado a sus aliados europeos; cuestionando su democracia y votando en contra de ellos en Naciones Unidas.
El principal colaborador político actual del presidente, el magnate Elon Musk, ha llegado a decir que Estados Unidos debería abandonar la alianza militar de la OTAN.
La cumbre de Londres fue un intento del primer ministro británico de salir del asombro diplomático por los últimos acontecimientos y fortalecer los vínculos.
Los diplomáticos dijeron que en la cita hubo una clara determinación de apoyar a Ucrania, pero también de aprovechar el deseo de Trump de lograr un alto el fuego.
Pero este paso adelante de Europa es sólo la mitad de la historia y su desenlace depende en gran medida de si Estados Unidos está dispuesto a hacer su parte.
Los diplomáticos dicen que Estados Unidos está dispuesto a reducir las tensiones con Zelensky, pero el domingo emitió mensajes contradictorios.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Estados Unidos está dispuesto a dialogar con Ucrania, pero el asesor de seguridad nacional, Mike Waltz, sugirió que Zelensky podría tener que dimitir como parte de cualquier alto el fuego.
De modo que parece que el resultado de la cumbre de Lancaster House fue un frente europeo unido que respalda a Zelensky, con la promesa de más apoyo militar para Ucrania en el futuro.
Pero la nube que acecha en los cielos de Londres sigue siendo lo que Estados Unidos haga a continuación. Y eso aún no está claro. Trump y su segundo han dejado su antipatía hacia Zelensky tan clara como su confianza en Putin.