Una empresa con sede en Paraguay era responsable de importar armas de Croacia, Eslovenia y la República Checa.


Depósito con fusiles fabricados de forma clandestina, en el interior de São Paulo.

Un detalle que llama la atención en los datos sobre incautaciones es que parte de las armas se registran sin fabricante ni origen.
Para los investigadores, esto puede deberse a la falta de formación de los profesionales que registran las incautaciones o a que se trata de armas fabricadas de forma clandestina.
Una de las formas de fabricación clandestina es la importación de piezas sueltas de Estados Unidos.
«Allí las piezas se venden con poco control. Incluso hay kits para montar tu propio rifle, sin número de serie», dice Natalia Pollachi, del Instituto Sou da Paz.
Uno de los sitios web vistos por BBC Brasil mostraba incluso una «promoción de Halloween» para comprar uno de estos kits por US$400.
También se fabrican armas con piezas artesanales. Antes se hacía de modo rudimentario, pero ahora se ha especializado con piezas más profesionales.
Drones: un cambio en el panorama
Cuando la policía entró en las favelas el pasado martes, el Comando Vermelho la recibió, entre otras cosas, con drones armados.
Roberto Uchôa, quien también es miembro del Foro Brasileño de Seguridad Pública, asegura que es la primera vez que se usan contra las fuerzas del Estado.
«Lo que sucedió en Brasil dejó claro que el campo de batalla ha cambiado; ahora la batalla es por los cielos», le dijo Uchôa a BBC Brasil.
Según el experto, el Estado ya no tiene la supremacía sobre el espacio aéreo urbano que tenía en el pasado, y las organizaciones criminales tienen amplio acceso a drones y a los conocimientos técnicos necesarios para transformarlos en armas.
El uso de drones por parte del Comando Vermelho ya estaba siendo monitoreado por la policía y es un proceso que empezó hace años.
Primero se usaron para transportar droga y objetos a las cárceles o a través de las fronteras; luego para vigilar a bandas rivales y fuerzas policiales.
Pero ahora alcanzó un nuevo nivel donde se usan como armas capaces de lanzar granadas y bombas.


Drone FPV derribado en Ucrania.

La inspiración, explica el investigador, proviene directamente de la guerra en Ucrania.
«Los ucranianos necesitaban crear drones baratos y de gran capacidad para contrarrestar el poderío militar ruso. Y hoy en día, la tecnología ya no tarda en difundirse de un país a otro. Todo el conocimiento está disponible en línea», afirma.
Y su uso en América Latina no es exclusivo de Brasil.
En México, grupos criminales como el Cartel Jalisco Nueva Generacion (CJNG) o el cartel de Sinaloa intensificaron su uso.
El CJNG se convirtió en pionero en el armamento de drones con explosivo plástico C4 y metralla improvisada para atacar a sus rivales, institucionalizando finalmente esta capacidad con la creación de una unidad especializada, los Operadores de Drones.
Uchôa señala, sin embargo, que el uso de drones en Ucrania ya ha entrado en una cuarta y nueva fase con el uso de drones «suicidas», drones con perspectiva en primera persona guiados por gafas especiales.
Y, según él, esta tecnología puede llegar a las organizaciones criminales de Brasil en un futuro próximo.
«Antes, los helicópteros de la policía tenían el control. Ahora estos grupos criminales se dieron cuenta de que también pueden usar el espacio aéreo como campo de ataque», apunta.
Combate difícil y riesgos
Según Uchôa, las fuerzas de seguridad aún carecen de respuestas eficaces para afrontar este tipo de amenaza.
Existen tecnologías que interfieren con la señal o toman el control de los drones, pero todas presentan riesgos.


Vehículos quemados en barricadas durante una operación policial en Brasil.

«Si derribas un dron que transporta una granada, esta podría caer sobre una casa y matar a una familia. Es muy diferente a una zona de guerra, donde puedes derribar un dron sin preocuparte por los daños colaterales».
Además, afirma que ya existen tecnologías que utilizan fibra óptica para bloquear los intentos de interferir con los drones.
El exagente de policía argumenta que el Estado debería invertir más en inteligencia e investigación, y no solo en confrontación directa.



«No sirve de nada esperar a una confrontación. Necesitamos monitorear el mercado, identificar si hay personas que compran a gran escala», sugiere.
Uchôa también ve en las operaciones policiales a gran escala un reflejo de un ciclo que se repite desde hace décadas: enfrentamientos que producen decenas de muertes, pero que no alteran la estructura del delito.
«Es la misma película de hace 30 años, solo que a mayor escala», critica, afirmando que cada vez que es necesario repetir una operación como esta, se envía una señal de que la estrategia no está funcionando.
Para él, la verdadera fuerza motriz del crimen organizado sigue siendo el armamento pesado junto al control territorial, que permite a las facciones dominar los servicios e incluso influir en las elecciones locales.
«El problema central en Brasil es la proliferación de armas de fuego. Son ellas las que garantizan el poder del crimen y el terror en las comunidades», sostiene.
TOMADO DE: https://www.bbc.com/mundo/articles/c4g32d0rzr5o