Ha quedado demostrado que quienes nos gobernaron en estos últimos veinte años (todos beneficiados de alguna u otra manera con el nefasto y perverso voto anti) nos han conducido incuestionablemente al fracaso político absoluto
La absurda y anacrónica disposición de prohibir la difusión pública de encuestas (las únicas e imperfectas referencias con las que contamos para observar las tendencias electorales presidenciales) una semana antes del día de los comicios solo ha incrementado -y exponencialmente, sobre todo en estos tiempos- una estúpida “guerrita” de nervios con todo tipo de proyecciones (con los apodos más ridículos posibles, además). De hecho, no tenemos cómo saber si son verídicas o falsas todas esas “encuestas” que circulan por todos los medios. En tal sentido ¿Cómo se puede elaborar un comentario medianamente serio en estas circunstancias de absoluto desconcierto y palmaria confusión? Difícil, más no imposible…ahí va.
Si nos atenemos a la última encuesta oficial del pasado domingo y a los rumores (solo eso tenemos… lamentablemente), al parecer Keiko Fujimori es una única candidata fija en segunda vuelta compitiendo esta vez con Rafael López Aliaga o Ricardo Belmont o Carlos Álvarez (no los calificaremos esta vez y no necesariamente están en ese orden). Entonces, solo nos queda ir ya pensando en la segunda vuelta y en el escenario del tantas veces repetido voto antifujimorista (hoy, al parecer, en declive) que propician con especial ahínco cada elección -en los últimos veinte años- los sectores de la izquierda, caviares y progresistas.
En ese orden de ideas y observando el panorama político hoy y para evitar dar bastonazos en la oscuridad, los que nos ubicamos clara y meridianamente en la derecha del espectro político, debemos cerrar filas con la única candidata que ha mostrado una sólida, madura y sensata campaña electoral. Y eso vale también para la elección del senado -sobre todo- y para diputados.
Si Keiko Fujimori es la que mayor respaldo tiene en la elección presidencial, pues a estas alturas en su cuarto intento por alcanzar la primera magistratura de la nación, consideramos debe ir acompañada de una sólida mayoría en el Congreso. Por lo que votar en línea por esta agrupación (en todas las columnas) sería lo más recomendable para dotar al país de una suerte de mínima gobernabilidad, una que puede darnos cierto nivel de estabilidad política, algo de lo que hemos carecido en los últimos años. Dispersar el voto (o alentar el voto cruzado) no me parece una opción atinada ni adecuada, en atención a lo que venimos viendo.
Ha quedado demostrado que quienes nos gobernaron en estos últimos veinte años (todos beneficiados de alguna u otra manera con el nefasto y perverso voto anti) nos han conducido incuestionablemente al fracaso político absoluto, ese mismo que nos ha llevado al descalabro institucional y finalmente a una elección como la que vamos a enfrentar el domingo, tan bizarra como surrealista. De pronto, esta es la oportunidad para que la hija de Alberto pueda demostrar su capacidad de gobernar un país que parece cada día más ingobernable. No digo más y esperando el domingo para ejercer mi derecho ciudadano al voto, les deseo suerte a todos. Que tengan un lindo día y un mejor fin de semana.