Los estrategas de campaña tienen chamba. No cometer errores graves es, ahora, crucial.
Ipsos acaba de publicar su primera encuesta de la segunda vuelta. Ya había hecho una en abril, pero en dos escenarios probables porque aún estaba en disputa qué candidato competiría con Keiko Fujimori por la Presidencia del Perú.
Del mismo modo que se debe admitir la pertinencia histórica de Ipsos-Perú, confirmada en la pasada primera vuelta, debe reconocerse que el estudio presentado hoy es técnicamente ejemplar. Y sus resultados son coherentes y consistentes.
Debe quedar claro también que esto es un registro que corresponde a los días 16 y 17 de mayo de 2026. Y que, para la muestra estadística determinada, el margen de error es ± 2.8%.
El resultado general es 39% de intención de voto a favor de Keiko Fujimori y 35%, a favor de Roberto Sánchez. En términos estrictos, es todavía un empate técnico. Si Keiko tuviera -2.8%% y Sánchez, +2.8%, el resultado se invertiría. No obstante ello, tratándose de solamente dos opciones, 4% es un montón, sobre todo si representa un crecimiento respecto de la medición de abril, que consignó un empate 38 a 38%. Keiko habría subido un punto y Sánchez habría bajado tres, en sólo un mes.
Los cuadros internos son aun más reveladores. En la comparación geográfica (Lima, Otras ciudades y Áreas Rurales) Keiko crece y Sánchez se estanca o baja.
No deja de sorprender, en el ámbito de la transferencia del voto, que un 26% del voto de López Aliaga no se oriente hacia Keiko Fujimori (incluso un 14% se orientaría a votar por Sánchez). La lógica indicaría que una buena parte de este voto retornará a su alineamiento ideológico previo, una vez que se le quite la sangre del ojo. Lo de Nieto ya se atisbaba, un 33% iría Keiko y un 32%, a Sánchez. El resto está dentro de lo previsible.
Por último, el tratamiento del Top two boxes (T2B) y del Bottom two boxes(B2B) es impecable y es aquí (en el segundo) donde Sánchez encuentra su única agarradera. El T2B está integrado por quienes declaran que definitivamente votarían por alguien más aquellos que declaran que podrían votar por ese mismo alguien. El B2B está compuesto por la suma de los que declaran que en definitiva no votarían por alguien más el grupo de los que afirma que probablemente no vote por ese mismo alguien.
El techo de Keiko, hoy, es 44% y el de Sánchez, 39%. Lo opuesto es que el 48% no votaría por Keiko y el 47%, por Sánchez. En ambos casos el rechazo ha disminuido, pero aun en ese punto, el descenso de Keiko es mayor (de 56 a 48%) que el de Sánchez (de 52 a 47%).
Probablemente estaremos asistiendo a un renacer, muy virulento, del antifujimorismo en sectores intelectualizados. Y en cambio, a un despertar del fujimorismo en sectores populares. Los debates serán determinantes.
Los estrategas de campaña tienen chamba. No cometer errores graves es, ahora, crucial.