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OPINIÓN/ Cómo votar para realizar en el país un cambio real

Escribe: Eco. José Soto Lazo

jsoto2503@gmail.com

El voto informado en el Congreso es tan importante como el presidencial, y en el Perú de los últimos años, posiblemente más.

El 12 de abril los peruanos elegirán presidente, vicepresidentes, senadores, diputados y representantes ante el Parlamento Andino. Es una elección completa, no solo presidencial, y entenderla así es el primer paso para votar con inteligencia. Uno de los errores más comunes es concentrar toda la atención en el candidato presidencial y llenar las demás cédulas al azar, por impulso o directamente en blanco. Eso equivale a regalarle poder al Congreso sin haberlo decidido conscientemente, y en el Perú reciente ese error ha tenido consecuencias muy concretas: gobiernos bloqueados, vacancias cuestionadas, crisis políticas que se repiten cada pocos años.

Para evitar repetir ese ciclo, vale la pena pensar el voto de forma integral. Un presidente sin bancada propia en el Congreso queda en una posición muy débil desde el primer día. Depende de negociaciones permanentes con partidos que pueden retirarle el apoyo en cualquier momento, y esa inestabilidad termina afectando la gestión, la economía y la vida cotidiana de las personas. Por eso tiene sentido evaluar si el partido del candidato presidencial que te convence tiene también candidatos al Congreso con posibilidades reales, y si votar por ellos o por partidos afines es algo que puedes sostener con convicción.

Al votar no se trata de castigar o premiar ciegamente a las autoridades del país, sino de tener información real sobre cómo se comportan las personas cuando tienen poder, porque eso es mucho más revelador que cualquier discurso de campaña.

El Congreso se renueva completamente el 12 de abril, lo que significa que esta es una oportunidad genuina de cambio legislativo. Pero ese cambio solo ocurre si el voto va acompañado de información. Cambiar un rostro por otro con el mismo comportamiento no es renovación, es rotación. Para que el cambio sea real conviene prestar atención a candidatos con trayectoria verificable fuera de la política partidaria tradicional, personas que vengan de la sociedad civil, la academia, el mundo gremial o la gestión pública regional, y que tengan un historial concreto que pueda revisarse. No toda cara nueva es garantía de nada, pero el Congreso difícilmente cambia si siempre entran las mismas redes con distintos nombres.

También importa revisar las listas completas y no solo al candidato que encabeza. En la repartición de escaños suelen ingresar los primeros puestos de cada lista, así que la calidad del número uno importa, pero también quiénes lo acompañan. Una lista puede tener un candidato presentable al frente y personas con antecedentes graves en los puestos siguientes.

El portal Infogob y las hojas de vida disponibles en el JNE permiten revisar declaraciones juradas de bienes, antecedentes penales y policiales, y cualquier proceso judicial pendiente. Es importante saber que candidatos con procesos abiertos por corrupción pueden postular legalmente, y muchos lo hacen, así que esa revisión no es un detalle menor.

Más allá del Congreso, para evaluar a los candidatos presidenciales lo más sólido es combinar tres fuentes: su trayectoria real, su plan de gobierno y el entorno que los rodea. La trayectoria muestra qué hicieron cuando tuvieron responsabilidad antes. Es necesario conocer si las propuestas son concretas y financieramente viables o si son simplemente populistas y sin respaldo técnico. Y el entorno, es decir quiénes los financian, quiénes los asesoran y con quiénes se alían, dice mucho sobre cómo gobernarían en la práctica, porque ningún presidente gobierna solo.

Sobre el voto útil, vale la pena pensarlo con cuidado. Tiene sentido cuando uno conoce bien el panorama electoral y quiere evitar un resultado que considera peor. Pero aplicarlo mal, basándose en encuestas de hace semanas o en percepciones imprecisas, puede llevar a votar por alguien que tampoco representa lo que uno quiere. El bloque de indecisos sigue siendo grande y el escenario puede cambiar antes del 12 de abril, así que conviene no dar el resultado por cerrado demasiado pronto.

El voto en blanco o viciado es una opción legítima cuando se toma con conciencia, como expresión de rechazo a todas las opciones disponibles. Pero si se hace por desinformación o por pereza de investigar, en la práctica termina beneficiando a quien ya lidera, porque no suma a ninguna alternativa. Vale la pena que esa decisión, si se toma, sea deliberada.

En síntesis, la estrategia más inteligente no es votar por el que parece ganar ni por el que habla más fuerte, sino tomarse el tiempo antes del 12 de abril para revisar trayectorias, leer aunque sea un resumen de los planes de gobierno, y decidir en todas las cédulas con la misma atención. El voto informado en el Congreso es tan importante como el presidencial, y en el Perú de los últimos años, posiblemente más.

jsoto2503@gmail.com

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