Escribe: María del Pilar Tello

¿Estamos ante una reedición de la Doctrina Monroe en clave digital y energética? ¿Qué significa esto para América Latina?


Las recientes declaraciones de Donald Trump sobre convertir a Venezuela en el “Estado 51”de Estados Unidos, han generado  fuerte reacción internacional,  interpretadas como parte de un política expansionista más que agresiva. Trump incluso difundió imágenes de Venezuela con la bandera estadounidense y habló del valor estratégico de su petróleo. 

El tema tiene enorme fuerza simbólica porque ya no se trata solo de influencia económica o presión diplomática, se trata de la verbalización explícita de una idea de anexión o absorción geopolítica. ¿La soberanía nacional está siendo reemplazada por la soberanía tecnológica y energética? ¿El control de recursos, datos, petróleo y plataformas redefinirá las fronteras? ¿Estamos ante una reedición de la Doctrina Monroe en clave digital y energética? ¿Qué significa esto para América Latina?

El poder ya no necesita necesariamente ocupar militarmente un territorio; puede administrarlo mediante control de datos, infraestructura, energía, finanzas, plataformas y vigilancia. Venezuela aparece así como laboratorio extremo de esa nueva forma de poder híbrido. Trump ya ha expresado ideas similares respecto de Canadá, Groenlandia y Panamá, dentro de su discurso expansionista. 

Toca a América Latina responder unida a esta pretensión inadmisible. La verdadera discusión es si América Latina será capaz de actuar como bloque político, económico y tecnológico con intereses propios en medio de la disputa entre las grandes potencias que tienen a la región como objetivo principal.