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OPINIÓN/ El falso debate

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

Esto nos hace pensar una vez más en el desastre de la “reforma política” de Vizcarra y Tuesta. La feria de partidos y movimientos que tenemos en estos tiempos resulta de la maldad (¿sociopatía?) del primero y de la nula competencia del segundo.

Acaban de concluir las dos jornadas del debate programado para los candidatos (verdaderos y “bambas”) a la Alcaldía de Lima Metropolitana y nada indica que será muy trascendente. El favorito sigue siendo uno de los candidatos “bamba” (esos que postularon a la primera regiduría para luego deshacerse del candidato a Alcalde): Rafael López Aliaga, supernumerario del Opus Dei y candidato único a todos los cargos importantes por su partido, Renovación Popular.

Sólo uno de sus rivales ha logrado destacar en el debate electoral. Francis Allison, de correcta multigestión como Alcalde del distrito de Magdalena del Mar. Ha sido portada de al menos dos diarios de circulación nacional, que lo señalaron como el ganador, en detrimento de López.

Cabe precisar que Allison tuvo la fortuna de confrontar con Porky en la segunda fecha del debate, opción que no tuvieron Carlos Bruce ni Daniel Urresti, los otros posibles competidores con alguna opción, porque el sorteo los colocó en la primera jornada.

La pregunta es si Allison (o alguno de los otros dos) será capaz de concentrar el antivoto de Porky. Difícil pero no imposible. López es un pésimo orador y peor polemista. Quizá le hubiera ido mejor no insistiendo en acudir al debate. En adición (en realidad, en sustracción) ha logrado cosechar a pulso un importante antivoto. Su carencia de buenos modales, las muchas dudas sobre la calidad de su gestión y su gusto por renunciar según su conveniencia, han provocado insatisfacción. Pero no se puede negar que tiene un núcleo duro, que va del 25 al 30% del electorado de Lima que, a falta de competidor unánime, parecería ser suficiente para ganar la contienda. Repito, si el antivoto decide concentrarse, sólo en ese caso, Porky podría perder.

Esto nos hace pensar una vez más en el desastre de la “reforma política” de Vizcarra y Tuesta. La feria de partidos y movimientos que tenemos en estos tiempos resulta de la maldad (¿sociopatía?) del primero y de la nula competencia del segundo. De este modo las fuerzas políticas inevitablemente se dispersan, cualquier debate sirve de casi nada y las elecciones se convierten en un festival.

Quizá la victoria de un outsider como entonces Jorge Muñoz en 2018 sea irrepetible, pero ya sucedió que el favorito (Renzo Reggiardo, vaya coincidencia) perdió por no presentarse al debate. López, supongo que atormentado por aquella experiencia, se presentó ahora, pero sus falencias retóricas y argumentales son tan evidentes que no creo que su participación le haya aumentado un solo punto.

Veamos en los siguientes días si los electores deciden concentrarse en algún candidato que haga que López se quede con los crespos hechos. Itero: difícil pero no imposible. Las próximas encuestas nos dirán algo más sólido, seguramente.

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