Hay que valorar el multilateralismo, por su sola naturaleza metodológica, y la prueba de ello es su vigencia ininterrumpida desde que fuera creada la ONU, en 1945, como el mayor foro político del planeta.
Mi columna de hoy miércoles 23 de setiembre de 2026, es mi clase de relaciones internacionales y diplomacia, de ayer martes 22. La he redactado a la luz de la reciente declaración del Consejo de Presidentes de la Asamblea General de Naciones Unidas (UNCPGA), que ha expresado su preocupación por el debilitamiento del multilateralismo (Por un asunto de espacio no recojo las intervenciones de los jefes de Estado en la primera fecha de las Reuniones de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU).
Aunque coincido en que nos debe preocupar la persistencia de conflictos en el mundo, así como los crecientes riesgos que podrían derivar del uso de armas nucleares, temas que también abordaron los presidentes en su pronunciamiento, no lo estoy cuando afirman que la sociedad internacional vive un famélico proceso del referido multilateralismo, sin comprender que en su esencia discurren las manifestaciones del poder de los que más lo tienen, que son muy pocos, frente a la frustración de los esperados resultados maximalistas de los que no lo tienen, que son la inmensa mayoría.
Hay que valorar el multilateralismo, por su sola naturaleza metodológica, y la prueba de ello es su vigencia ininterrumpida desde que fuera creada la ONU, en 1945, como el mayor foro político del planeta. En efecto, durante esta semana se vienen realizando con enorme dinamismo e intensidad diplomática, las reuniones con calibre político de los jefes de Estado o jefes de Gobierno (reyes, presidentes, primeros ministros, príncipes, cancilleres, etc.) de las 193 naciones que integran la ONU, y que son los que dirigen o ejecutan la política exterior y las relaciones internacionales de sus países.
Durante esta semana del mundo, en que el plato gordo siempre será la intervención individual de los mandatarios ante el pleno de la propia Asamblea General -a la presidenta del Perú, Keiko Fujimori, le correspondió el octavo lugar en el orden de las exposiciones orales, el día de ayer-, cobra especial relevancia el mentadísimo multilateralismo, que no es otra cosa que la interacción directa entre los referidos dignatarios que participan en las sesiones en Nueva York, y que son los que dan vida al multilateralismo por sus exposiciones sobre el frente interno de sus países o acerca de algún tema internacional que estimen del mayor interés para sus Estados, así como los encuentros, mayoritariamente bilaterales, que suelen tener los jefes de Estado, además de reuniones con inversionistas y otros actores privados del mundo.
El multilateralismo, entonces, es el método más eficaz de las relaciones internacionales y de la diplomacia, al permitir el mayor flujo de vinculaciones y de relacionamientos, constituyendo un punto de encuentro para la firma de acuerdos o para el inicio o la confirmación de alianzas estratégicas. La referida interacción directa es irreemplazable y esta realidad resultará en beneficio de los intereses nacionales del Estado.
Finalmente, la conciencia internacional del multilateralismo, que tiene su génesis en el Congreso de Viena de 1815, en que se reunieron los monarcas europeos para acabar con Napoleón Bonaparte que los había anulado, siempre será el modus operandi por excelencia para la diplomacia y la política exterior de los Estados, y por eso no se debe faltar.