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OPINIÓN/ En boca cerrada…

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

No es momento de convocar a la insurgencia. Si podemos lograr que los candidatos en liza (por el segundo puesto) se serenen o tomen sus respectivos calmantes, habremos dado un paso grande hacia la institucionalidad.

 

En otros tiempos, cuando niños, debíamos saber un montón de dichos, refranes y apotegmas. “En boca cerrada no entran moscas” era uno de los primeros en aprenderse. Parece que hace tiempo que no es así.

Piero Corvetto, ahora tan célebre por las razones equivocadas, pronunció el 2 de abril desde Tarapoto la siguiente afirmación: Les digo a ustedes y a la ciudadanía, que este domingo 12, la ONPE garantiza una “elección ejemplar”. Repitió cosa similar en diversas entrevistas a diferentes medios en la semana previa al sufragio

Llegó el día y todo fue un desastre. La incompetencia del señor Corvetto y su plana mayor fue de antología y se presta a toda suspicacia, tanto que ya está en curso una investigación fiscal y una denuncia constitucional contra él. También, y sin duda es lo que debería proceder si no renuncia, un trámite de suspensión/destitución. Lo del Ministerio Público y lo del Congreso tomará más tiempo.

Rafael López Aliaga, en plan presidenciable, seguía diciendo que ganaba en primera vuelta y sus porkylovers difundan encuestas evidentemente falsas que le daban el 37% del voto. Ninguna de ambas cosas era cierta pero las fallas imperdonables (que pueden derivar en delito) de la ONPE de Corvetto le sirvieron para gritar ¡FRAUDE! desde la mañana del domingo.

Él sabía que no era puntero, que su mayor aspiración era llegar segundo y que aun eso le resultaba complicado. Ahora cuenta una historia con poco soporte documental: unos cuantos vídeos, algunos de la campaña de 2021 y una explicación estadística totalmente discutible.

Jaime Bayly refiere a la procacidad de Porky como una sorpresa. Y no lo es. Hace mucho tiempo que todos sabemos que su vocabulario es muy limitado y constituido en buena parte por insultos y lisuras. También sabemos que sus dotes retóricas y comunicacionales son de una pobreza extrema. Hay gente a quien eso le gusta o no le gusta pero la aguanta. Ése grupo es su núcleo duro.

Roberto Sánchez apareció como representante del castillismo. El último presidente preso del Perú le ungió el sombrero ya que coronarlo no podía. ¿Hay quien dude de que hay un segmento castillista que bordea la cuarta parte del electorado nacional? Pues Sánchez no pudo articular ni a la mitad de ese segmento.

Sánchez no es un líder, es un oportunista con vocación de felonía y con serios indicios de corrupción. Conozco a gente que aún milita en la izquierda que me ha dicho directamente que no votaría por él en una segunda vuelta. El voto en blanco o viciado es mejor opción para ellos.

Keiko Fujimori, frente a ambos, parece una estadista. En otras circunstancias eso hubiera sido imposible. Ella ya está cómodamente instalada en la segunda vuelta. La contienda es entre Sánchez y López Aliaga. A la hora que escribo este artículo, la ventaja del primero sobre el segundo es de menos de siete mil votos. Lo que falta escrutar, parece favorecer con amplitud a Porky. Eso no se va a anunciar hasta la próxima semana porque hay por contar muchos votos todavía y por resolver unas cuantas miles de actas impugnadas.

No es momento de convocar a la insurgencia. Si podemos lograr que los candidatos en liza (por el segundo puesto) se serenen o tomen sus respectivos calmantes, habremos dado un paso grande hacia la institucionalidad. Intentemos al menos lograr eso.

Los recursos impugnatorios están disponibles. Es falso que a alguien le hayan birlado más de un millón de votos, tampoco es posible que sean 608 mil a falta del 10% de los votos, ni es razonable hacer una comparación numérica entre una elección concluida con otra cuyo escrutinio aún no termina.

Esto es una invocación. Corvetto y su combo serán sancionados de acuerdo al procedimiento establecido. Los recursos legales están a mano. Pero no inventemos narrativas sin pruebas que eso sí es un atentado contra la democracia.

¡Ah! Y no olvidemos cerrar la boca cuando no tengamos certezas. Y las opiniones nunca serán certezas.

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