Las ferias diplomáticas en San Luis y San Isidro se consolidan como espacios de encuentro cultural, turístico y gastronómico que unen pueblos.
En Lima se realizaron dos grandes ferias de embajadas: la cuarta edición organizada por la Municipalidad de San Luis en La Videna, y la tercera edición impulsada por la Municipalidad de San Isidro en el Parque Cáceres. En ambas, las misiones diplomáticas ofrecieron muestras artísticas, culturales, turísticas y gastronómicas, convirtiendo estos espacios en auténticos puentes de amistad entre naciones.
El canciller Carlos Pareja destacó que estas exposiciones permiten descubrir la extraordinaria diversidad de la comunidad internacional. La alcaldesa Nancy Vizurraga afirmó: “San Isidro es un distrito abierto a la cooperación y al diálogo, anfitrión de presentaciones diplomáticas y organizaciones internacionales.”
El alcalde de San Luis subrayó la importancia de las becas educativas ofrecidas por las embajadas, invitando a los jóvenes a aprovecharlas para ampliar sus horizontes. En este contexto, merece reconocimiento el organizador Gian Piero Mubarak, cuya labor en San Luis permitió que todas las misiones diplomáticas tuvieran cabida sin exclusiones políticas. Su gestión se erige como símbolo de apertura y fraternidad, consolidando a San Luis como anfitrión de la diversidad internacional.
El trabajo de Gian Piero Mubarak en San Luis permitió la participación de todas las embajadas, sin exclusiones políticas, reafirmando la fraternidad internacional.
Estos eventos no son simples ferias: son espacios de encuentro que refuerzan lazos de amistad, abren oportunidades de estudio y promueven el turismo.
La Cancillería del Perú debe conocer y no permitir exclusiones en las ferias diplomáticas, aun cuando los gobiernos municipales gocen de autonomía. La responsabilidad última de garantizar la participación de todas las misiones diplomáticas recae en el Estado anfitrión, que no puede ceder a presiones externas ni aceptar discriminaciones.
La Cancillería debe garantizar que ninguna misión diplomática sea excluida, pues la pluralidad y el respeto mutuo son la esencia de estas ferias.
La ausencia de la Embajada de Rusia en San Isidro generó preocupación, pues se trata de un país que ha brindado hospitalidad y respeto a los peruanos que viajaron por estudios, trabajo o familia, además de ofrecer numerosas becas educativas que amplían horizontes para nuestra juventud.
Las ferias diplomáticas son un éxito cultural y social, pero excluir a una embajada contradice el espíritu de apertura que debe regir en nuestra sociedad. Nadie debe exportar su guerra a un país pacífico como el Perú: la verdadera esencia de estas ferias es la pluralidad, la amistad y el respeto mutuo. La rusofobia no debe introducirse en una sociedad como la nuestra, tolerante y solidaria, que se engrandece precisamente en la diversidad y el diálogo.