Es la hora en que los ciudadanos nos involucremos directamente en política. Los “políticos” que conocemos deben ser reemplazados urgentemente por ciudadanos decentes e informados. Sólo así podremos defender la democracia.
La ONPE tiene el único encargo constitucional de organizar elecciones y consultas ciudadanas. Piero Corvetto, ex jefe de la institución, y su equipo de funcionarios responsables, no fue capaz siquiera de entregar las actas y el material electoral en cientos de mesas (casi 800,000 ciudadanos afectados) en el horario correspondiente y así lo reconoció ante el Congreso. Ésto constituye una grave irregularidad y ha permitido, con esta base legal, que la Junta Nacional de Justicia procese y acepte su renuncia (a confesión de parte relevo de prueba).
No se le ha destituido porque hasta el momento no se ha concluido el proceso administrativo. No se ha probado tampoco, hasta el momento repito, si esta irregularidad fue adrede (aunque hay muchas sospechas), así que, no se puede establecer ahora mismo, si es que ha habido fraude, por tanto no se puede anular las elecciones, porque tampoco los votos nulos y en blanco suman los dos tercios qué exige el artículo 184° de la Constitución).
En conclusión, la JNJ ha hecho bien en aceptar la renuncia de Corvetto (no hay nada de ilegal en eso) y se tiene que seguir investigando su actuación para ver cuál es su grado de responsabilidad y cuál es la sanción que le corresponde. Igual con la pesquisa fiscal en curso. Quien lo remplaza es su hombre de confianza, Bernardo Pachas, así que la garantía formal de imparcialidad (aunque dudosa) continúa. No se puede anular las elecciones con lo que se sabe hasta ahora.
Tanto Roberto Sánchez como Rafael López Aliaga tienen que estar expectantes, vigilantes, pero tranquilos, sin pataletas y aceptar los resultados que emita el Jurado Nacional de Elecciones.
Todos tenemos que exigir transparencia y apego a la ley y también dejar de escuchar y formular teorías conspiradoras de un lado y de otro, que en nada contribuyen a la estabilidad del país.