Es deber ciudadano exigir políticas de largo plazo. ¿A dónde vamos? ¿Queremos democracia con poderes independientes? ¿Queremos mantener el equilibrio fiscal y monetario? ¿Queremos orden y seguridad y cero tolerancia con la delincuencia? Sobre esto no hay negociación posible.
Escuchar a los candidatos (o leer los planes de gobierno de los partidos) puede ser una auténtica tortura. La mayor parte de ellos se mueven entre la vacuidad, la generalidad y la necedad.
Pareciera que hay un esfuerzo de las candidaturas por atormentar al ciudadano y alejarlo de la política. Quizá en el fondo ésa sea su verdadera intención para asegurar el peor de los votos porque sólo en ese escenario pueden aspirar a ganar.
Hace muy poco, la reputada consultora Videnza hizo un estudio comparativo de los planes de gobierno presentados ante el JNE y los resultados fueron impresionantes. Baste decir que el mejor fue el del fantasmal Partido Morado, seguido muy cercanamente por el de APP de Acuña (sí, el mismo de los menes) y que el peor (de lejos) fue el de Renovación Popular de López Aliaga, el candidato de las lagunas.
El estudio, que utilizó herramientas uniformes de Inteligencia Artificial, es público (https://videnzainstituto.org/propuestasdelbicentenario/wp-content/uploads/2025/12/Evaluacion-planes-de-gobierno-VI.pdf), igual que lo son los planes de gobierno evaluados y cualquiera puede acceder a ellos.
Así estamos.
La visión a cinco (5) años se confunde con ideología simplona y la mirada más larga parece estar proscrita. Las líneas estratégicas están ausentes, la priorización no es clara y las políticas sectoriales no existen, salvo para los iniciados.
Los primeros cien días se confunden con la luna de miel y no constituyen el ámbito temporal para la ejecución de las acciones determinantes, que señalen un rumbo claro y que permitan confirmar la confianza otorgada por el voto ciudadano.
La política es el arte de gobernar en procura del bienestar general de la sociedad y los partidos necesitan encarnar las diferentes rutas para alcanzarlo. Pero si nadie tiene claro el objetivo ni los procesos y procedimientos para llegar a él, el debate se reduce al intercambio de anatemas en lugar de ser, como debería, el cotejo de alternativas razonables.
Veamos dos acápites concretos e indispensables a título de ejemplo.
No hay quien no sepa que la comercialización del oro ilegal se consolida en las plantas de tratamiento. ¿Quién está planteando continua y consistentemente intervenir con energía en ese punto de la cadena? Sólo, que yo sepa, Carlos Gálvez Pinillos, que es un técnico de lujo y no un político. He escuchado únicamente a un candidato mencionar el asunto. Ojalá que se convierta en un punto medular de la campaña.
El otro asunto refiere a algo tan sabido como que, en el verano, se producen crecidas, inundaciones y huaycos en gran parte del territorio nacional. No hay una política pública de gestión de riesgos y desastres y todos los años, con o sin Niño (es una simplificación), actuamos reactivamente. Lo único que vemos es más burocracia, que no resuelve nada (más bien al revés). La prédica de Julio Villafuerte Osambela, tan solitaria a veces, no encuentra eco. ¿Conocen algún Plan de Gobierno que enfrente este tema o debemos seguir esperando que nos agarre desprevenidos el siguiente desastre anual?
Es deber ciudadano exigir políticas de largo plazo. ¿A dónde vamos? ¿Queremos democracia con poderes independientes? ¿Queremos mantener el equilibrio fiscal y monetario? ¿Queremos orden y seguridad y cero tolerancia con la delincuencia? Sobre esto no hay negociación posible. Que los candidatos y sus equipos hablen claro. Igual sobre crecimiento de la inversión privada y sobre el cumplimiento de estándares sociales y ambientales.
Esto debe traducirse en propuestas de acción sectoriales y transversales, con metas y plazos claramente cuantificables, para que el ciudadano pueda opinar sobre su viabilidad.
Es hora de acabar con el eslogan vacío. Cosas como “No más pobres en un país rico” o “Perú, potencia mundial” deberían estar vetadas.
¿Qué nos puede dar confianza a estas alturas? En mi opinión, una sola cosa: veamos al “gabinete en la sombra” de cada candidato. Veamos a quienes se harán cargo del gobierno al día siguiente de la elección. Eso nos dará una buena pista de lo que hará ese candidato y podremos elegir con un mínimo conocimiento de causa.