la caída del dictador Maduro, traerá consecuencias graves para el cartel narcoterrorista de América Latina, que opera bajo la presencia de muchos gobiernos instaurados bajo el disfraz de falsas democracias
Para nadie es un secreto que los EEUU ha declarado al narcotráfico como “narcoterrorismo”. En este sentido Nicolás Maduro, falso gobernante de Venezuela, no reconocido como mandatario legítimo por muchos países de la región, el mundo y por diversas Organizaciones Internacionales, ha sido acusado de perpetrar un fraude electoral con la finalidad de mantenerse en el poder. Esto le ha permitido continuar liderando las operaciones del narcotráfico en la región, convirtiendo a Venezuela en un banco clandestino, que sostiene tanto a la supervivencia en crisis de su país como las operaciones del socialismo continental, todo ello alineado con la ideología del llamado “Socialismo del Siglo XXI”.
Tal como lo prometió Donald Trump en su campaña electoral, está cumpliendo por fases, su plan de solución a diversos problemas que afectan no solo a Estados Unidos, sino también al mundo. Entre estos problemas, se encuentra el avance del globalismo internacional proyectado hacia 2030-2040, promovido por el comunismo, cuyos efectos amenazan la esencia de la familia, núcleo básico en toda sociedad, la religión, la educación, así como el trabajo y la inversión libres. Trump también ha manifestado su desacuerdo con la inmigración descontrolada y las múltiples guerras que afectan la paz mundial, muchas de las cuales podrían resolverse por vías pacíficas.
En este sentido, el narcoterrorismo está destruyendo la vida y el futuro de las juventudes, no solo de los EEUU sino la del mundo entero, generando millones de dólares para las mafias que la administran y pertenecen al eje comunista. Por eso la caída del dictador Maduro, traerá consecuencias graves para el cartel narcoterrorista de América Latina, que opera bajo la presencia de muchos gobiernos instaurados bajo el disfraz de falsas democracias, con campañas y propagandas que han ayudado a sostener esos regímenes, todos con un mismo objetivo, perpetuar la ideología Comunista, que, a todas luces, solo ha traído desastre a las sociedades que confiaron en ellos.
Si no, podemos preguntarles a las poblaciones de: Venezuela liderados por Nicolás Maduro; de México cuya presidenta es Claudia Sheinbaum, que continua con el “Grupo Puebla”; de Cuba cuyo líder es Diaz-Canel; de Nicaragua guiado por Daniel Ortega,}; de Colombia liderado por Gustavo Petro y la del mismo Brasil cuyo líder Lula promovió el “Foro de Sao Paulo” y la ideología socialista, o, a Bolivia con Luis Arce Catacora. Nos preguntamos ¿Qué de bueno han traído o han hecho estos lideres por sus países?
Sin lugar a dudas, los EEUU posee la hegemonía mundial y la capacidad para movilizar una fuerza poderosa hacia el Caribe, y así, bloquear las aguas venezolanas con el objetivo de presionar y disuadir al gobierno de Nicolas Maduro para que ponga fin, de una vez por todas, a las acciones narcoterroristas, al tráfico de drogas y al lavado de activos, que afectan no solo su territorio, sino también a Europa y otras regiones. Para ello aplicará “la razón o la fuerza”. Claro está, previa coordinación ya efectuadas con algunas potencias que tienen intereses en territorio venezolano y en otros países de la región. Ningún otro país en el mundo por más adelantado que esté, tiene esta capacidad hegemónica.
Ya se evidencia el desequilibrio de Maduro y de otros presidentes que forman parte del entorno regional. Por lo pronto ya empezó la liberación de 13 presos políticos de los 922 que Venezuela mantiene tras las rejas, las arengas de pelear con ayuda de toda Centro y Sud América sin sustento alguno han empezado a fluir en casi todos los medios de comunicación. Pero lo cierto es que a Maduro y su gobierno le quedan las opciones de entregar el poder ilegítimo que tiene, escapar a otro país o morir por su causa, que ya nadie la comparte, originando una guerra civil.
La fuerza norteamericana existente es conjunta e involucra medios aéreos, navales, terrestres y aeroespaciales, con personal altamente, calificado, entrenado y equipado para realizar cualquier tipo de operación que se presente.
El tiempo apremia al jefe del Cartel de los Soles, Nicolas Maduro, y a toda su camarilla, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, entre otros.
El Perú debe de mantenerse alerta ante estos acontecimientos, pues lo que ocurra influirá directamente en la estabilidad del actual gobierno y, quiérase o no, podría favorecer a la derecha en las próximas elecciones.