Para alguien que respira el mundo del Servicio al Cliente es inevitable evaluar constantemente las atenciones que reciben los clientes, de hecho lo experimento de manera presencial y también a través de lo que veo y leo en redes sociales.
Si menciono a la empatía como herramienta de trabajo es porque quienes brindamos servicio debemos dejar que aflore nuestra vocación, concentrarnos con cariño para poder responder ante las múltiples necesidades de nuestros clientes. Será fácil siempre que nos pongamos en su lugar, estoy segura que a cualquiera de nosotros nos gustaría que la persona que nos atiende demuestre verdadero interés, complicidad, entusiasmo, que nos haga sentir realmente especiales.
Sin embargo muchas veces hacemos todo lo contrario ya que caemos fácilmente en la apatía, frialdad, total indiferencia y es ahí cuando el cliente reacciona no siempre de buenas maneras.
Evitemos malos momentos tratando siempre como nos gustaría que nos traten, ser buenas personas también es una competencia profesional.