Mientras que el lucro del privado es pecado, los que defendemos el sentido común, la libertad del mérito y el orden institucional, tenemos que hacer un mea culpa. Hemos dejado que los delincuentes escriban el guion de la historia
Un filósofo alemán, planteo una incómoda verdad irritante, pero profundamente cierta. Él sentenció que, si matas una alimaña, eres un héroe, pero si matas a una mariposa, mansa paloma en el argot peruano, eres un malvado. La MORAL tiene criterio estético pero limitado espacio para hacer un análisis un poco más profundo a partir de esa brutal reflexión.
Haciendo un ejercicio de filosofía política aplicada a la realidad que sea honestamente directa, concluye con una idea que es la clave de todo nuestro letargo actual; “en este mundo la moral no es la verdad universal”, la moral es la percepción acompañada de una justificación, no se trata realmente de lo que haces, sino de a quién se lo haces, y sobre todo cómo lo haces y cuentas.
Si ustedes toman este concepto filosófico y lo aplican quirúrgicamente a la política en nuestro Perú de hoy, y muy en particular al actual histórico y presente de la izquierda, la caviarada y del socialismo radical, se le abrirán los ojos al razonamiento para siempre, porque si hay un sector político en el mundo que entendió y perfeccionó está moral estética, es precisamente la extrema izquierda.
Pero para la izquierda peruana la moral universal no existe, lo bueno y lo malo no se miden por la acción objetiva ni por la ley, sino por la conveniencia ideológica de quien la ejecuta. Ellos son los maestros absolutos en el arte comunicacional de disfrazar sus acciones de animales nobles, y en transformar a sus enemigos políticos y a los ciudadanos de bien en alimañas, para que la sociedad acepte, minimice, justifique, e incluso aplauda sus inmoralidades.
Vamos a los hechos reales de nuestra historia reciente. Recordemos la violencia de Sendero Luminoso y el MRTA que sufrió nuestro país a partir de los años 80 y que dejo más de 69,000 muertos.
¿Qué hizo la izquierda radical, la prensa caviar, las ONG y el estado infestado de progresistas? Cambiaron los actos de terrorismo por “CONFLICTO ARMADO INTERNO” para camuflar a estos terroristas, a través de su maquinaria fiscal, judicial y mediática, los disfrazaron de frágiles y hermosas mansas palomas defensores del pueblo, los idealizaron como “revolucionarios” en la prensa, y al final los vendieron como “victimas que luchaban por la dignidad del pueblo”, para bajo esa percepción estética manipulada, destruir nuestro propio país y así, convertir todo mágicamente en un acto heroico.
Por el contrario ¿Qué hicieron con policías y las Fuerzas Armadas? Los convirtieron en unos monstruos opresores, a través de relatos repetidos implacablemente, transformaron a los funcionarios policiales y militares que nos protegían de la canalla criminal, asesina y terrorista, en verdaderas alimañas estéticamente repudiables según sus relatos.
Matar policías y militares que defendían a la población civil, el estado de derecho y la democracia, dejó de ser un delito condenable y pasó a ser un acto de “Justicia Social”; hasta les hicieron un museo de la memoria y un ojo que lloraba como monumentos construidos a su odio y a la traición a la patria. Todo esto aplaudido por los políticos que gobernaron a partir de diciembre del 2000. Como vemos hasta hoy, la misma acción de ejercer la violencia, pero juzgada según a quien se le aplica, es esta hipocresía estética que vemos en todas sus dimensiones.
Miremos el tema de los derechos humanos que es la bandera de lucha con la que la izquierda y la caviarada, lucra económica, cultural y electoralmente. Si el gobierno juzga y apresa a terroristas o criminales como en los hechos del Frontón, escuela terrorista de sendero luminosos o a una Lory Berenson del Movimiento Tupac Amaru, la izquierda exige sin justa razón la libertad internacional a la condena condena, ahí son los defensores supremos de la vida.
Pero cuando las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, la tortura, el exilio y el asesinato ocurren en la Cuba de los Castro, o en la Venezuela del Chavismo y Maduro, en las lapidaciones de mujeres en países islámicos o en la Nicaragua de Ortega, es increíble como guardan un silencio sepulcral o lo justifican diciendo que es en defensa de reivindicaciones o derechos ancestrales.
Las dictaduras de izquierda son unas mansas palomas incomprendidas. Los gobiernos de derecha son las alimañas que hay que exterminar. No les importa el muerto queridos compatriotas, les importa la estética de quien disparó la bala.
Lo mismo ocurre con la corrupción, si un empresario evade o no cumple una norma o reglamento, la izquierda sale en bloque a pedir la incautación de sus bienes y a culpar al modelo económico, pero cuando vivimos los casos de Sarratea, la Villarán u Odebrecht, vemos a sus propios militantes, IDL, ONG´s, medios, fiscales, procuradores, jueces, ministros y presidentes, esos que juraban tener una escala de valores superior y las manos limpias, robándole al Perú, en desmedro de la población más vulnerable de nuestra nación, y minimizando los hechos hablando de descuidos administrativos y blindándose como en toda organización criminal política caviar, porque en sus mentes enfermas robar desde el Estado para financiar la política progresista y miseria personal, tiene una estética de mansa paloma.
Esta misma moral estética selectiva, la comprobamos hace unas semanas, cuando López Aliaga denuncia el fraude y las estrategias ilegales e inconstitucionales que aplicó ONPE y JNE para sacarlo de la primera vuelta electoral; Roberto Sánchez que negaba cualquier fraude, hoy en la segunda vuelta electoral se niega a aceptar la derrota y reclama fraude, irregularidades e ilegalidades. Los resultados como verán, no son fraudulentos, pero quien los denuncia es Alimaña Moral o Mansa Paloma Inmoral.
Mientras que el lucro del privado es pecado, los que defendemos el sentido común, la libertad del mérito y el orden institucional, tenemos que hacer un mea culpa. Hemos dejado que los delincuentes escriban el guion de la historia, porque no hemos entendido la importancia de cómo se cuentan las cosas, y hemos llegado a convencernos en sentir vergüenza de nuestros valores, y ya es hora de rebelarse contra esta falsa moral, embuste, falsedad, maquinación, sectarismo y dolo. Un delito es un delito, la violencia es violencia y la corrupción es corrupción en cualquier parte del mundo. La verdad es una sola, no existen medias verdades o verdades disfrazadas. Esta visión de verdad, no deja de quitarles el disfraz de mansa paloma a los que le hicieron y hacen daño al Peru, y devolverle la dignidad a aquellos que han sido tratados como alimañas por el progresismo.
Esa inmensa mayoría silenciosa que tiene el Perú y que con su esfuerzo diario es dueño de la verdad, tiene que eliminar y desaparecer la moral inmoral y el monopolio de las Mansas Palomas Rojas que no predican ni actúan bajo parámetros de honor y justicia. ¡Ahí Vamos y veremos!
¡FRAUDE, COMUNISMO Y TERRORISMO NUNCA MÁS EN EL PERÚ!