Que Fernando Rospigliosi no es Miss Simpatía está fuera de discusión, lo que no niega su inalienable derecho, como el de cualquier ciudadano, a acudir al Sistema de Justicia cuando lo estime oportuno. Y así lo ha hecho en este caso, para exigir que, por vía constitucional, se anule una sentencia (en apelación) ante querella interpuesta contra él por la ex Fiscal de la Nación, Delia Espinoza. Usos son de la guerra dicen que dijo Atahualpa: Rospigliosi va perdiendo y probablemente el Poder Judicial mantenga una conducta uniforme al respecto, dado el enfrentamiento público del ahora Senador contra no pocas de sus sentencias. Quizá el Tribunal Constitucional sea más benévolo.
Eso no le da derecho a José Ugaz, distinguido y competente abogado penalista, a proclamarse psiquiatra y “diagnosticar” psicosis o, peor, esquizofrenia al ex presidente del Congreso, cosa que acaba de hacer. Dirá seguramente que no se ha referido a Rospigliosi sino al fujimorismo. Y eso es todavía más grave porque no sólo estaría haciendo “diagnósticos” psiquiátricos individuales sino también colectivos. En fin, como decía Montaigne: “Cualquiera puede decir una estupidez, lo grave es hacerlo con énfasis”.
Aprovecho la ocasión para hacerle tres preguntas, doctor Ugaz (creo que un par de ellas las hice hace un tiempo):
1. ¿Cómo explica el hecho de que su estudio recibiera directamente de Alberto Fujimori 29 mil dólares en efectivo sabiendo que era ilegal? Seguro el asunto ya prescribió pero quiero recordar que Alberto Kouri, Ernesto Gamarra o Héctor Chumpitaz pasaron las de San Quintín por haber recibido mucho menos dinero de fuente similar (Vladimiro Montesinos). ¿Qué lo devolvió? ¿Qué era para montar la Procuraduría Ad Hoc? Nada de eso cambia que recibió dinero en efectivo de fuente irregular, con pleno conocimiento de causa.
2. ¿Cómo es la historia de que un juez innominado se negó a recibir 63 maletas producto del allanamiento ilegal (no hubo fiscal ni autoridad competente a cargo) del departamento de Vladimiro Montesinos y que usted “se vio obligado” a depositarlas en la Notaría Paíno al día siguiente, después de que los objetos írritamente incautados fueran manipulados toda la noche en Palacio de Gobierno? Al menos díganos quién fue el juez que se negó a recibir las maletas, al menos muéstrenos el escrito de la solicitud y/o el de la negativa. Por supuesto, tampoco tiene obligación, ha pasado demasiado tiempo. Pero de repente tiene ganas de explicarle a la opinión pública en qué parte del Código de Procedimientos Penales (en el que estaba vigente entonces) se contempla que las pruebas materiales pueden ser guardadas en una Notaría. O incluso, si quiere, cómo es que ahora sí se puede como antes no. Me parece que no podrá.
3. ¿Hay alguna relación (o alguna contradicción) entre su reciente defensa casi invisible de Dionisio Romero Paoletti y su historial presunto de perseguidor del fujimorismo?
Otra frase famosa, que se atribuye al pintor Apeles, le sería también aplicable: ¡Zapatero a tus zapatos!