A las 11:31 de la mañana del domingo 25 de octubre, María Corina Machado publicó en la red social X: “Estoy aquí. Con todos ustedes”.
El mensaje fue enviado desde la Iglesia Santa Rosa en Barquisimeto, santuario de la Divina Pastora, donde el pueblo la recibió apoteósicamente. De ahí recorrió 370 kilómetros hasta Caracas. A su paso, centenares de personas salieron a las calles agitando banderas venezolanas y los automovilistas hacían sonar repetidamente el claxon de sus vehículos para darle la bienvenida.
Sin duda, la lideresa opositora podría producir una película sobre su odisea para evadir las trampas mafiosas y zarpazos del chavismo. Inolvidable fue el 9 de diciembre de 2025, cuando salió clandestinamente, disfrazada y con peluca, desde un suburbio de la capital hacia Curazao, adonde llegó 10 horas más tarde, tras viajar por carretera, evadiendo una docena de puestos de control militar, hasta llegar a un pueblo del estado Falcón para abordar una lancha pesquera que la condujo a la isla del mar Caribe en las Antillas Menores. De ahí se dirigió por vía aérea a Oslo, Noruega, para recibir el Premio Nobel de la Paz.
Ahora, desde territorio colombiano, ha ingresado a su patria para sorpresa del régimen y del propio gobierno de Estados Unidos, renuente a prestarle apoyo porque Trump privilegió los suculentos negocios que hace con la gobernante ilegítima, Delcy Rodríguez, convertida en su pelele, con quien alcanzó un acuerdo que otorga a los norteamericanos el control mayoritario de 17 yacimientos petroleros y más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas, además de iniciar conversaciones con directivos de ExxonMobil para que inviertan en la Faja Petrolífera del Orinoco, reservada al Estado.
Hay otros pormenores del odiseico viaje.
El 26 de junio de este año partió de Manassas, Virginia, cerca de Washington, en avión privado con destino a Curazao, pero en pleno trayecto obligaron al piloto a descender la aeronave.
Luego, abordó un vuelo comercial de Copa Airlines para trasladarse de Panamá a Caracas, que también resultó suspendido sin mayores explicaciones. Más adelante, en Panamá, tomó una embarcación de recreo para cruzar el Canal, pero en el camino tuvieron que retornar porque les advirtieron que el navío tenía una avería en el motor. También intentó llegar vía Aruba y Bonaire, sin éxito.
En suma, la resiliente demócrata perseveró seis veces, hasta que retornó vía Colombia, sin duda gracias al apoyo del presidente De la Espriella.
Con su llegada se inicia el derrumbe de un régimen dictatorial, nefasto y corrupto, que solo ha traído desgracias, y su caída irremediablemente conducirá a nuevas elecciones presidenciales, a la Asamblea Nacional y a gobernadores, 23 de los 24 controlados por el oficialismo.