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OPINIÓN/ La rabona de Trump

Por Luis Gonzales Posada

Apresado el dictador, asumió la jefatura del Estado y, sin inmutarse, oficia de sepulturera del régimen, obedeciendo con fervor y disciplina las órdenes de su nuevo jefe: Donald Trump.

La estruendosa extracción del dictador Nicolás Maduro no ha menguado el poder del chavismo. El general Padrino López continúa al mando de las Fuerzas Armadas ( 109 mil soldados ) y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, jefatura los «colectivos», poderosa organización paramilitar integrada por unos 200 milicianos financiados por el Estado, que se auto definen » guardianes de la revolución» con licencia para disparar o golpear opositores al régimen.

También sobreviven los miembros del Poder Judicial, Fiscalía, Contraloría y todos los gobernadores que forman parte de la plataforma burocrática de régimen. Pero hay más señales de que muy poco ha cambiado en el país llanero.

Comenzando por la presidenta, Delcy Rodríguez, quien durante 19 años ocupó todos los cargos importantes en las administraciones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro: ministra de la Presidencia (2006); ministra de Comunicación ( 2013-2014); ministra de Relaciones Exteriores ( 2014-2017); ministra de Economía y Comercio Exterior ( 2020 ); ministra de Petróleo ( 2024-2026) y presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (2017- 2018).

Apresado el dictador, asumió la jefatura del Estado y, sin inmutarse, oficia de sepulturera del régimen, obedeciendo con fervor y disciplina las órdenes de su nuevo jefe: Donald Trump.

Ante ello, María Corina Machado expresó, con razón, que «con esos antecedentes ella no puede liderar la transición política porque es corresponsable de la tragedia venezolana»; es decir, de asesinatos y crímenes cometidos contra miles de sus compatriotas y del saqueo de las arcas públicas.

Delcy es hermana del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, ambos hijos del subversivo José Antonio Rodríguez, quien en 1976 raptó al empresario norteamericano William Niehous, manteniéndolo cautivo durante tres años y cuatro meses; y murió torturado por agentes del servicio de inteligencia cuando rescataron al secuestrado.

Mujer inteligente y cabildera, el 2017 donó 500 mil dólares al comité de investidura de Donald Trump, generosidad que no olvida el republicano Para no ser arrasada políticamente, anuncia la promulgación de una ley de amnistía general y avanza en ese propósito dejando en libertad a 310 de 863 presos políticos.

En ese contexto decidió clausurar el Helicoide, imponente edificio de 60 mil metros cuadrados y 4 kilómetros de rampas para vehículos construido en 1950 como centro comercial y de estacionamiento, pero que el 2015 fue convertido en sede del siniestro Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), en prisión y centro de torturas.

Delcy también promete una ley de hidrocarburos que permita inversiones extranjeras en exploración, explotación y comercialización de petróleo, áreas hoy reservadas al Estado.

Con el propósito de supervisar que cumpla los compromisos se encuentra en Caracas el director de la CIA, John Roctliffe, y la representante diplomática de Washington, Laura Dugu, ex embajadora en Nicaragua y Honduras.

Trump, sin embargo, no ha dicho una palabra sobre democracia, derechos humanos o nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias porque lo que realmente interesa al mercantilista republicano es compartir las reservas petroleras venezolanas, estimadas en 303 mil millones de barriles, que representan 19.4% del total de crudo en el mundo y los 196 billones de pies cúbicos de gas. Por lo pronto, según la BBC, pondrá la venta entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad. Así, la patria de Bolívar se ha convertido en una colonia o protectorado de USA.

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