La ciudad de Lima, el próximo 18 de enero, cumplirá un año más de su fundación española: 491 años de una ciudad que ha sido testigo de diferentes transformaciones, algunas que han ayudado a su crecimiento y otras que han hecho que la ciudad se desborde.
Si bien la actual gestión, que entra a su fase final, ha logrado recuperar aspectos importantes en el desarrollo de la ciudad, esta mentalidad y visión deberían continuar en la siguiente administración, que empieza el 1 de enero de 2027.
Hoy ya hay muchos personajes políticos que han manifestado su intención de postular a las elecciones subnacionales, en especial en Lima, la cual mantiene el monopolio del poder hasta el día de hoy, al ser el centro político, administrativo y judicial.
¿Cuáles son los principales problemas de Lima que los candidatos deberán enfrentar y resolver en sus propuestas electorales?
Pues el principal problema que es cuestionado, dado que el gobierno local no tiene competencia según su ley orgánica, es la seguridad ciudadana. Seguramente será uno de los insumos para las propuestas de campaña y también un problema que no tiene solución inmediata.
La violencia en Lima sigue avanzando. El tráfico es también uno de los problemas neurálgicos de nuestra metrópoli; sin embargo, su solución es compleja. El avance ha sido que, inteligentemente, la Municipalidad de Lima, desde su competencia, está logrando crear soluciones como la obra de Ramiro Prialé y la ampliación de la Vía Expresa Sur. Sin embargo, la ATU aún no entra en sintonía con el gobierno local para crear un círculo virtuoso del transporte público limeño. Esto, entiendo, requiere asumir que más burocracia no es la solución, arrastrando además problemas como la contaminación del Centro Histórico, entre otros.
Algunos datos importantes a tener en cuenta en relación con este tema de la contaminación, por ejemplo, es que distritos como San Borja y Santa Anita, según el Senamhi, son actualmente los más contaminados. Lima alberga a un poco más de un millón de migrantes venezolanos, que en su mayoría viven en la informalidad. Somos una de las ciudades con menos áreas verdes de la región, por debajo del promedio establecido por el BID. También tenemos un déficit de casi medio millón de viviendas para más limeños, en una ciudad que ha crecido sin planificación.
La informalidad campea en nuestra ciudad y constituye hoy un problema crónico.
Puntos a favor actuales
Pero no todo es negativo en Lima actualmente. Esta gestión, además de buscar soluciones desde su competencia y dentro de sus marcos normativos, ha impulsado la recuperación de espacios históricos, ha tratado de ordenar el comercio ambulatorio (una tarea sumamente compleja), ha iniciado proyectos importantes de infraestructura y conectividad, y ha sentado las bases para el desarrollo del sector turístico limeño, entre otros aspectos que contribuyen a su crecimiento. Esperemos que la administración que venga consolide lo avanzado e integre en sus propuestas una visión de ciudad más articulada.
Un tema importante que, a mi juicio, debe estar en agenda en los próximos años es la descentralización del poder en Lima: un Poder Legislativo en otra ciudad importante, como Ica, por ejemplo, o un Poder Judicial en Trujillo. Considero que, a partir de ello, se podría avanzar hacia una descentralización real, tan necesaria por las características de nuestro país y, en particular, de la capital.
Esperemos que en los próximos años sigamos avanzando en la recuperación de nuestra Ciudad de los Reyes y, sobre todo, en fortalecer la identificación con una urbe producto de manifestaciones multiculturales y multiétnicas, rasgos que nos hacen especiales a los limeños.