La prensa adicta a los fiscales Vela y Pérez, liderada por Magneto (codinome, dicen, de Gustavo Gorriti), se ha empecinado en tratar de hacernos pasar gato por liebre
Al menos desde noviembre de 2022 se sabe que Brasil había suspendido la colaboración judicial con el Perú (antes ya lo había hecho con otros países) por el Caso Lava Jato. Esto se debió a que se comprobó la existencia de coordinaciones ilegales entre el juez Sergio Moro y la fuerza de tarea encabezada por el Fiscal Deltan Dallagnol.
Como no se necesita demostrar, un juez penal no puede coordinar la formulación de la acusación con el fiscal a cargo porque pondría en cuestión su obligación de objetividad, neutralidad e imparcialidad. También se debió a que se determinó que los servidores Droussys y MyWebDay habían sido objeto de manipulación indebida y que, por tanto, el valor probatorio de su contenido devino nulo. Esto tampoco es motivo de discusión porque atañe a principios básicos del derecho penal.
Hace unos pocos días, esta suspensión se ha ratificado ante nueva solicitud en Brasil porque el Sistema de Justicia peruano había continuado utilizando material probatorio prohibido, lo que pone en evidencia que haber apostado todo a los Acuerdos de Colaboración Eficaz sólo sirvió para beneficiar a Odebrecht, OAS y demás y también a sus socios locales y no para “conocer la verdad”.
Cuán diferente hubiera sido proseguir con la persecución penal en el país como lo hizo con éxito el fiscal Elmer Chirre y como lo venía haciendo el fiscal Hamilton Castro hasta que el entonces Fiscal de la Nación, Pedro Chávarri, lo sustituyó para designar a los fracasados (y probablemente corruptos) Rafael Vela y José Pérez.
La prensa adicta a los fiscales Vela y Pérez, liderada por Magneto (codinome, dicen, de Gustavo Gorriti), se ha empecinado en tratar de hacernos pasar gato por liebre, quieren que nos traguemos el cuento de que la suspensión de la cooperación judicial brasilera y la prohibición del uso de pruebas malhabidas es cosa de tres o cuatro días atrás y eludir el hecho de que esto es sabido, por lo menos, 30 meses.